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León

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c Luis García Calzada escribe desde Sanlúcar la Mayor con el título ‘Carbonicidio’: «Bajo este horrendo nombre, se viene escribiendo y hablando mucho. Como seguidor y divulgador de las noticias técnicas, y sobre todo con las relacionadas con la minería, quiero sumarme a estos comentarios, dando mi visión sobre el asunto. Yo soy leonés de raíces y de corazón, y siempre he escuchado, a los habitantes de mi provincia, quejarse de lo mucho que León da a España y de lo poco que recibe de ella. León, uno de los reinos que fundaron la España actual, cuna del Parlamentarismo europeo y crisol de culturas, ha sido una de las provincias generadoras de energía más importantes del país, que luego iba a parar al País Vasco, o a Castilla, tanto la energía eléctrica producida, como el agua de sus embalses. Primero con la energía hidroeléctrica, salida de sus numerosos pantanos, que han inundado fecundos y preciosos valles, haciendo emigrar a sus gentes, luego con su minería del carbón y sus tres grandes centrales termoeléctricas, (Compostilla, Anllares y la Robla) y ahora con su gran número de aerogeneradores, que afean sus montes, está viendo en estos días como se cierran las minas y las centrales, dejando a la provincia sin unos pilares básicos de su economía. Naturgy, antes Gas Natural y antes Fenosa (Fuerzas eléctricas del noroeste), junto con Endesa (Empresa nacional de Electricidad S.A.), han anunciado el cierre de nuestras tres centrales térmicas, que son de las más grandes del país, y que han generado durante 75 años, ingentes plusvalías a esas dos empresas. Alegan que, con las duras condiciones impuestas por el Gobierno del PSOE, apoyado en la política de descarbonización de la Unión Europea, ya no serían rentables, si tienen que acometer los costosísimos proyectos y planes de desnitrificación y desulfuración, para ser menos contaminantes. El actual Gobierno, y su ministra de Transición Ecológica, Teresa Rivera, han creado un Marco para la Actuación de Transición Justa de las Comarcas Mineras (que bonito nombre para intentar calmar a los afectados y al final no hacer nada, como de costumbre). Endesa ha anunciado que piensa invertir 240 millones de euros, en proyectos fotovoltaicos en el Bierzo, que ahora quiere ser provincia independiente de León, con varios famosos a la cabeza. Un brexit a la leonesa, lo que hay que ver.… Naturgy no ha anunciado aún qué planes de inversión tiene para toda la comarca de La Robla, que tantos beneficios le ha generado. Triste futuro le espera a nuestra querida provincia, sin sus minas, sin sus centrales eléctricas y con las dificultades que Europa nos pone, para producir leche y hacer más rentable nuestra ganadería. La Capitalidad Gastronómica de León ha estado muy bien, pero solo ha durado un año y el incipiente turismo, basado en gran parte en el Camino de Santiago, es un pilar de crecimiento, pero muy limitado. Habrá que descubrir nuevas fuentes de riqueza, aprovechando que tenemos una de las provincias más extensas y ricas en recursos naturales de nuestro país. La Universidad de León, tiene mucho que decir en este tema y recomendar a la mediocre clase política, por dónde poder avanzar, para que nuestra gente no tenga que seguir emigrando y León perdiendo población cada año. Esperemos poder ver pronto, un futuro más esperanzador».

c Miguel Ángel Loma Pérez se pregunta: ‘¿Navidad sin natividad?’: «Aun partiendo de que los designios de Dios son inescrutables, no deja de sorprender que cuando nos creó inteligentes y libres, también nos estaba permitiendo oponernos a sus planes e incluso marginarle y hasta negar su existencia. Y en esas andamos en Occidente... Con sociedades teóricamente cristianas y muy crecidas en su orgullo por el desarrollo científico y técnico, pero donde cualquier reconocimiento público de Dios va siendo apartado de la vida pública (salvo si resulta rentable económicamente), y relegado al último rincón de la conciencia, escondido como un sentimiento vergonzosamente infantil. A este paso no sería extraño que, en un futuro no muy lejano, una fiesta de raíz y esencia tan cristiana como la Navidad acabase reducida a una deslumbrante celebración vaciada de su auténtico sentido. Una fiesta ornada de espléndidas luces y colores, con abetos, estrellas y falsa nieve, pero sin recordar ni la causa ni el por qué de nuestra aparente generosidad. Una fiesta en la que habríamos olvidado que Navidad procede de natividad: del nacimiento en un pesebre de un Niño que fue el gran regalo de Dios a la humanidad».

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