Diario de León

TRIBUNA

Psicoanálisis de los bienes finitos: energías fósiles y agua dulce

Publicado por
Antonio Leira Rodríguez Licenciado en Ciencias Físicas, Profesor de Matemáticas (IES) y Psicoanalista
León

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« Lo que le acaece a la Tierra también les acaece a los hijos de la Tierra... Para que respeten la Tierra contadles que la Tierra contiene las almas de nuestros antepasados. Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros enseñamos a los nuestros: que la Tierra es nuestra madre». (Mensaje del  Jefe Seattle, el Gran jefe de los Duwamish, al presidente de los Estados Unidos de América en el año 1855, titulado Nosotros somos una parte de la Tierra) .

El 4 de enero, el Dr. Antonio Turiel, en la Fundación Sierra Pambley, presentó un trabajo suyo titulado El futuro de la energía, organizado por el colectivo La Raya sobre el devenir de las energías fósiles a corto, medio y largo plazo. Dado que dichas energías son finitas, el resultado final es obvio, llegándose a un proceso similar a la posibilidad de obtener oro a partir de otras materias mediante transmutaciones atómicas, dicho proceso es tan caro que invalida la obtención de oro por este método. De la misma forma que aunque en el tiempo queden restos fósiles para la obtención de los productos energéticos su extracción supone un coste que no compensa el valor se obtendría en el mercado. Llegando así al punto y final.

Las investigaciones científicas, basadas en datos objetivos y observando el principio de verdad (científica, por supuesto), deben ser expuestas a la consideración de los poderes ejecutivos y legislativos para que de esta forman puedan tomarse las decisiones mas acertados en beneficio de la comunidad.

La conferencia del Dr. Antonio Turiel estuvo bien documentada, exponiendo «lo que hay». Me propongo, siendo físico y psicoanalista, dar la visión de la relación Hombre-Tierra, desde el punto de vista psicoanalítico, pues el punto de vista físico, lo expuso el Dr. Turiel de manera clara y consistente.

La primera relación de la persona con el mundo externo, se realiza a través del pecho de la madre.

Durante los primeros meses de vida (6-10) en términos de Melanie Klein, la madre es concebida solamente como «un objeto parcial», lo que significa que para el bebé la madre es algo (objeto) que tiene a su disposición, de la cual extrae, placer, satisfacción y del cual recibe alimento, amor, bienestar, deseando que dicha situación se prolongase hasta el infinito, pero la realidad es que en algún momento el pecho (el pezón) de la madre se le retira, si el bebé no es capaz de tolerar la frustración que dicho acto impone (la separación, que puede vivirlo con un sentimiento de abandono y pérdida del objeto amado), reacciona con las emociones más terribles, odio, deseos destructivos, enfado, rabia, debido a la angustia de separación que acarrea dicho acto. Transcurrido un tiempo, el bebe cuyo «yo» muy débil en los primeros meses, empieza a cobrar un poco de fortaleza, parejo con un mayor sentido de la realidad, de lo inevitable, con la consiguiente mayor aceptación de las situaciones que se producen, acomodándose paulatinamente, el paso de la concepción del bebé con respecto a la madre de ser considerada como un «objeto parcial» a un «objeto total», atravesando lo que M. Klein, denominó «posición depresiva» y dejando atrás la «posición esquizoide», característica de la primera fase, evitando de ese modo las terribles enfermedades mentales, como esquizofrenia y los distintos tipos de psicosis, como la psicosis maníaco-depresiva., El sujeto queda «fijado» a la fase oral-sádica, con una estructura libidinal puramente narcisista. En este caso se produce una relación simbiótica con la madre.

Atravesando la posición depresiva el bebé accede a concebir a la madre como un objeto total. Superada más o menos bien, estas fases no se superan con entera limpieza como lo haría un corredor de obstáculos en su carrera hacia la meta, siendo él, el ganador, sino que quedan restos de las anteriores etapas, por ejemplo, el beso, que constituye un resto de una sexualidad oral, continua así su proceso evolutivo hacia su final, marcado por la fase genital, donde los genitales tanto masculinos, para los hombres, como los femeninos adquieren el protagonismo que tendrán para el resto de su vida.

El estudio de la Tierra, siendo ésta un símbolo materno ( universal), en sus manifestaciones mas variadas, Física del aire, Oceanografía, Geología, Geofísica,Topografía,Cartografía, Geografía, no son sino sublimaciones de la madre y de su geografía.

Estos procesos de estudio, e investigación constituyen una forma de bondad, la bonhomía de los hombres de Ciencia, que nunca fue considerada de esa forma por la Iglesia.

Así pues los individuos nos relacionamos con la madre-Tierra, en función de la relación primaria que en su día establecimos con nuestra propia madre. (En términos de Klein, pecho bueno-pecho malo). Ejemplo de ello lo tenemos en el terreno político, con los así llamados independentistas, que establecen la siguiente ecuación simbólica «Pecho bueno=Cataluña» «pecho malo=España», consecuencia de lo que los ingleses llaman «split» (escisión mental).

Si la relación con ella, fue de amor, afecto, ternura preocupación y cuidado para con ella, la relación futura que estableceremos con la Tierra, será de estudio, e investigación, pertenencia a grupos de protección ambiental, ecologismo, o actitudes en general de amor, respeto y cuidado hacia la Tierra.

Por el contrario, si la relación con nuestra madre estuvo caracterizada por la frustración, el odio, el sadismo, y la angustia, la relación que estableceremos con la Tierra, será la de devastación forestal, las construcciones abominables en nuestras costas, la extracción sin límite de lo que existe en el interior de ella, incendios intencionados, en definitiva estableceremos relaciones sádicas con la Tierra.

Quiero hacer una observación: Si la relación destructiva con la Tierra queda regulada mediante las leyes establecidas por los legisladores, el tal acto sádico, es aceptado por la colectividad, en la seguridad que ello les reportará salud y bienestar para él y los suyos. ¿Qué podemos hacer?

Respuesta: Además de las acciones legislativas, y políticas, introducir en la Escuela el Psicoanálisis Infantil, (Orientación Kleiniana), preparando y formando a las personas adecuadas, dotando de ayudas y becas por parte del Ministerio de Educación, para que puedan realizar su análisis personal, con objeto de que los hijos de las clases medias y clases trabajadoras tengan acceso público, y quizás semigratuito (se discute sobre la conveniencia o no de la gratuidad, en la opinión algo generalizada de que lo que es gratuito no tiene calidad, por otra parte sin esfuerzo económico no se aprecian muy bien las cosas, algunos analistas infantiles exigen a los niños en análisis que como pago del trabajo del analista, traigan, por ejemplo, una piedra pintada, como forma de pago de sus sesiones), a una psicoterapia psicoanalítica,

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