TRIBUNA
Algo más que la capitalidad usurpada
T iempo atrás a León de la Riva, el impetuoso alcalde de Valladolid, acaparador inveterado de lo que llamaremos sin temor a equivocarnos centralismo, en sus dos facetas capitalino y autonómico, se le quedaba corto el in pectore que se había arrogado para Valladolid, la autoridad autonómica bendecía y el ciudadano leonés parecía no contemplarlo o dejaba estar. Pero ¡no!, necesitaba oficialidad y la buscaba, sin recato alguno hablado y escrito. Pasado el tiempo perdió la alcaldía, pero el goloso invento siguió…
Y aquí estoy, tratando de responder al socialista y alcalde de Valladolid hoy, que ha sustituido o descabalgado al antecesor, no sin dejar, León de la Riva, empañada su posición de gran edil, del que en frase graciosa alguien parecía regodearse al señalar que bastante tenía para él con apellidarse León. El actual, señor Puente, socialista y listo, retomando lo de la capitalidad quiere mostrar incluso más ansía acaparadora de todo para la urbe pucelana.
Los encuentros Puente/Silván, o viceversa, con visita incluida de pendones leoneses al foro vallisoletano, apuntando normalidad, cuando eran un pastiche interesado para el ente propiciado por Silván en un inconsecuente dar hilo a la cometa autonómica en menoscabo de lo leonés, le han dado pie al afán acaparador. El lamento como respuesta a lo de la capitalidad que publica nuestro alcalde, es infumable.
Si que merecen los dos contestación por tal comportamiento, pero, siendo de importancia la capitalidad, como lo fueron en su día las Cortes, no se puede acometer lo de su asentamiento improcedente, por centralista y usurpadora la primera, y sacada de quicio la segunda, ya que, la cuna del Parlamentarismo (año 1188 en León) marcaba un hito que las enfocaba hacia aquí, silenciado para no frenar el intento cetrípeto del ente autonómico, cuando ambas son, tan sólo, partes del rechazo comunitario.
Hay que ir a lo primigenio y básico, hacer aflorar con viveza que esta Comunidad fue nacida políticamente no solo sin apoyo leonés, de los leoneses, ya sean tenidos éstos en cuenta como región leonesa (triprovincial) o desde el movimiento leonesista ceñido mayoritariamente a León provincia, sino creada como imposición, incurriendo en el dolo perseguible de no admitir la birregionalidad y la consiguiente repercusión administrativa; ni la identidad leonesa, llegando incluso a enmascarar su unitarismo engañoso, con pasajes históricos acomodados a su pretensiones.
Descentralizar era una esperanza de futuro comunitario, que nunca se pretendió llevar a cabo, en ésta al menos, a pesar de estar en el espíritu constitucional de las autonomías lo del acercamiento al ciudadano, y así se impuso lo mixto castellanoleonés como territorio único y lo ciudadano adjetivado con tal pluralidad, como si de un solo pueblo se tratara, falsedades que se ha venido asentando, en tanto daban corporeidad y centralizaban todo en Valladolid.
La Asociación Proidentidad Leonesa, fue el primer movimiento ciudadano que oficialmente, a través de Procurador del Común, puso las primeras quejas ante los comportamientos antedichos, lo sabe muy bien Antonio Silván, en aquellos momentos Asesor Jefe en la institución citada
Todas las pretensiones generadas por los autonomistas del ente que han sido desde los inicios, han requerido «horneo» y Reforma. Con ellas han sabido jugar al despiste y trataré de explicar el porqué de esta afirmación.
El pueblo castellanoleonés, que en el Estatuto situaban los autonomistas del ente como el que había expresado su voluntad política de organizarse en Comunidad, era una entelequia, no existía y por lo tanto no podía expresar ni ése ni ningún otro deseo. Así dejamos constancia de ello ante el Procurador del Común, y aunque no me conste el proceso secuencial, sí lo hizo valer entre los políticos del ente. Si era una quimera el pueblo, tal podía serlo el Estatuto, Ley Orgánica de febrero de 1983, que así lo recogía.
Por si esto, bien planteado y mejor defendido, venía a ilegitimar el Estatuto, el taimado proceder de los dirigentes del ente autonómico, consistió en colar de rondón, así como que no quiera la cosa, en la Reforma de 1999 la sustitución del castellanoleonés, por ciudadano de Castilla y León. Introduciendo además la variación del gentilicio castellanoleonés, por castellano y leonés, en plan engañoso al seguir tratándolo como una singularidad.
No va de capitalidad, que si cuenta y mucho económicamente, ¡va de asentar la birregionalidad! Y en su caso, ir al trámite constitucional para crear dos autonomías.