EDITORIAL | Cuatro décadas de una Variante inútil todavía y dañina
La primera ocasión en la que la Variante ferroviaria de Pajares fue incluida como noticia en la portada del Diario de León corresponde al domingo 6 de julio de 1980. El presidente de Renfe anunciaba una inversión de 30.000 millones de pesetas para abrir una doble vía alternativa, y para renovar la estación de León y mejorar el paso a nivel del Crucero. Han pasado cuatro décadas y la situación de la Variante permite comprobar hasta qué punto los proyectos que llegan a León lo hacen con unos retrasos inaceptables. Y además, en este caso, sin que a estas alturas nadie se atreva a concretar fechas de puesta en servicio, porque la auténtica catástrofe medioambiental generada en la Cordillera Cantábrica lo desaconsejan.
El caos provocado en los acuíferos llega ahora a Europa, donde será investigado. Y lo hace muchos años después de que en febrero de 2004 el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, colocase la primera piedra de la obra. Habían pasado ya casi 25 años. Y bastantes meses después llegaba la primera tuneladora ya con el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero en el poder.
Ahora, las cosas siguen sin solución 15 años después, ni para el tren ni para los acuíferos, a pesar de las inversiones milmillonarios puestas en marcha. La que en su momento era considerada como la mayor obra de ingeniería de la historia de España carecía de todos los estudios necesarios, probablemente porque siempre la marcaron los tiempos electorales, y se acabó convirtiendo en un trasvase de agua de la cuenca del Duero hacia el Cantábrico de grandes dimensiones y con unas consecuencias muy graves. Europa atiende las quejas de los pueblos afectados e analizará lo ocurrido. Lo importante sería que llegasen las soluciones, porque parece que las culpas, como en tantos temas, son compartidas.