Viviendas dignas, una forma de fijar población rural
Alcanzar el objetivo de fijar población en el medio rural pasa por satisfacer necesidades básicas, y la primera de ellas es la de la vivienda. Algo que podría parecer sencillo, dado el grado de abandono que sufren buena parte de los pueblos de la provincia. Sin embargo, no es fácil encontrar en estas zonas casas para alquiler o compra que estén en condiciones de habitabilidad razonables. La mayor parte de las localidades tienen incluso disponibles edificios que durante décadas tuvieron un destino, pero que hoy están también abandonadas, como las casas de los curas o las viejas escuelas. Recuperar estas edificaciones y ponerlas a disposición de los ayuntamientos para que las hagan llegar a colectivos especialmente vulnerables en este sentido a través de un alquiler social, y consigan así incrementar el número de sus vecinos, es el objetivo del proyecto Rehabitare, que desarrolla la Junta de Castilla y León dentro de su Programa de Vivienda Social.
En los últimos tres años son ya 25 las viviendas que se han rehabilitado en la provincia, en una iniciativa a la que se sumarán este año otros cinco inmuebles. Un pequeño parque público de casas que supone un incentivo para hacer llegar nuevos habitantes al entorno rural.
Una actuación pública decidida es fundamental a la hora de desarrollar la red de servicios que necesitan los vecinos de los pueblos para poder fijar su residencia en ellos, y la vivienda es desde luego la más elemental de las necesidades a cubrir. Si el alquiler social es una respuesta efectiva a la despoblación, será necesario incidir en esta línea de actuación política.