AL TRASLUZ
Cuando el motor no arranca
Como estarán ya empachados de análisis poselectorales, me van a permitir que les haga el mío mediante un rodeo. El jueves estuve en Valladolid con mi Entrevista a Cervantes. La escenificamos en el Centro Miguel Delibes, de la mano de la Consejería de Educación. Ahora sé lo que hubo de sentir Aznavour al cantar por primera vez en el Olympia. Fue emocionante. Lo cierto es que en todas las actividades culturales llevadas a cabo en la región vecina me he sentido muy bien tratado. Hay que acabar ya con la leyenda urbana de que los pucelanos nos tienen manía. Ángeles Rodríguez volvió a encarnar brillantemente a Cervantes, y este columnista hizo de sí mismo (también tengo mi dificultad). Nuestro público, alumnado de 1º de Bachillerato, tuvo un comportamiento ejemplar. Pero no todo fueron alegrías. Les cuento: al salir del Delibes me encontré que tenía descargada la batería del coche. Mi primer impulso fue echarle la culpa al ectoplasma del conde Porcelos, preboste castellano, luego a Ringo Starr, Lope, Avellaneda… ¿sería por sospechosos? Ahora bien, ¿cómo explicar que a la actriz también le fallase la batería del suyo, y a ella además teniéndolo aparcado frente a la mismísima Casa de Cervantes? Y me acordé de un principio de Economía, que ya he citado aquí, llamado Navaja de Ockham, según el cual en igualdad de condiciones la explicación correcta es la más sencilla. O sea: nos dejamos la luz encendida. En mi caso, así fue.
Hay quien está buscando respuestas complejas al batacazo electoral del PP, pero la explicación es fácil. A mi entender, no se ha debido a la fragmentación del voto de derechas ni a Casado, sino a quienes se dejaron hace años las luces del partido mal apagadas y, además, varias ruedas pinchadas. Ahora, al nuevo conductor no le arranca. Normal. Tendrá que llevarlo al taller.
Dejo constancia de mi agradecimiento hacia quienes creyeron que en Entrevista se proclaman valores dignos de ser escuchados por los jóvenes; por ejemplo, la importancia de actuar con conducta recta, en la vida pública y en la privada. Gracias, de todo corazón, al consejero Fernando Rey y a la directora General de Innovación, Pilar González. Cervantes bien se merece una batería, incluso dos.