Diario de León
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León

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Parece que llega la fecha de los horrores. El 26 de mayo, particular Halloween estival. ¿No da miedo que nuestros políticos hayan comenzado a pedir caramelos de puerta en puerta? Qué majetes... como si se los hubieran ganado.

Acercándose este día he recordado una historia que me contaron hace poco. Resulta que un hombre muy sonriente, y cercano —el populismo de Abascal no le llega ni a la suela—, acudió allá en 2015 junto a su séquito electoral al campo de fútbol de la Granja. Sí, ese donde juega o intenta hacerlo el C.D. Ejido. Tras la visita y posterior valoración del deplorable estado del terreno, el gentil hombre, en un alarde de valentía, cerró verbalmente un compromiso: «amigo, no sé como lo haremos, pero vótame que esto lo vamos a solucionar». El amigo, tras confiar, votarle y conocer su éxito, decidió escribirle una carta un poco pelota en la que además le recordaba aquella promesa sugiriéndole que había llegado la hora. «Es momento de ponerse manos a la obra. Espero su llamada». ¿Saben cuando le llamó? Hace una semana. O lo que es lo mismo: cuatro años tarde. Ahora ‘el amigo’ confiará su voto a otro porque no se cree nada.

Esta anécdota es la misma que el «no es no»; que el «vivid como la clase obrera» pero me compro un chalet de medio millón de euros; que el iluso ‘centro’ de Albert Rivera...

María Dolores Otero me contó que en el 79 ya se dieron cuenta de que el centro político «digan lo que digan no existe». Pues las promesas de un político tampoco existen. Son los padres.

Esta semana les toca a ustedes confiar en una persona que se supone luchará por León. ¿Cómo ha mejorado o empeorado León en los últimos 15 años? Con esta pregunta me enfrento a la cita electoral con más incertidumbre que nunca. Imagino que voy a depositar mi confianza en una urna de la que sólo pueden salir vampiros, destripadores, brujas o muñecos asesinos. ¿Qué credibilidad merecen quienes más que políticos parecen cobradores del voto? Se ponen su disfraz en campaña, visitan colectivos, minorías, clubs deportivos y asociaciones. Ilusionan al pueblo, que por primera vez en su vida se siente escuchado, vendiendo humo y luego...

Pues les voy a aconsejar: cuando tengan claro quién de todos aparenta ser el menos malo vayan y vótenle. Pero sean precavidos no les pase como al ‘amigo’ y estén cuatro años arrepintiéndose.

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