Gobierno estable
E l último, por ahora, en sumarse a la petición de un gobierno estable apelando a Ciudadanos, ha sido el expresidente Mariano Rajoy, hombre que si por algo se caracteriza es por su prudencia. Una prudencia que le ha acarreado muchas críticas pero que en un gobernante y más en las circunstancias terroríficas que a él le tocó estar al frente del Ejecutivo, son más bien una virtud que un defecto.
No cabe duda que todos quieren, queremos, un Gobierno estable. Sería bueno para todos pero las circunstancias, la realidad, apuntan en otra dirección en la medida que el presidente en funciones tiene 123 escaños en una cámara de 350 diputados. Ha ganado las elecciones de manera indiscutible, pero su triunfo puede ser un paseo amargo o, por lo menos, extraordinariamente complejo.
No obstante, la estabilidad es posible. PSOE y Cs suman una mayoría absoluta; es decir, esa eventual suma garantiza la estabilidad. En estas circunstancias, las presiones sobre Ciudadanos han sido —y así seguirá siendo— están siendo numerosas y constantes. Las que sabemos y las que no, pero la presión existe.
Pienso que en política quien algo quiere tiene que trabajárselo para conseguirlo. Si realmente, el PSOE y Pedro Sánchez quisieran presionar a Ciudadanos ya hubiéramos conocido alguna reunión cara a cara entre Sánchez y Rivera, hubiéramos conocido alguna propuesta de programa compartido, hubiéramos detectado un mínimo esfuerzo socialista por conseguir esa estabilidad que Cs —los números cantan— sin duda daría al Ejecutivo. ¿Puede Ciudadanos abstenerse a cambio de nada?
El PSOE quiere la máxima autonomía y ahora están en el tira y afloja con Podemos, que mal que les pese, es fundamental, aunque no suficiente para la investidura. El PSOE lo que no quiere, de ninguna de las maneras, es compromiso alguno con Ciudadanos. Las hipotéticas condiciones que pudiera poner para su abstención son inasumibles para Sánchez. Dejemos pues a Cs con su estrategia que las urnas juzgaran sus decisiones y mejor fijarse en Sánchez. Es a él al que le toca moverse, al que le toca conseguir apoyos y asumir compromisos. Nada va a ocurrir mañana. No me atrevo a asegurar que no tenga prisa, pero nada indica que tenga especial urgencia en formar Gobierno. De momento en el PSOE se va asumiendo que la primera investidura será fallida.