VUELTA DE TUERCA
Cañete, Cañete
La catástrofe del Prestige ha dado a nuestros políticos, sobre todo a los de la parte del Gobierno, una oportunidad única para ponerse en evidencia.Lo hicieron ejemplarmente los señores Aznar y Fraga, responsables de los gobiernos central y autonómico, respectivamente. Pero, con todo, jornada cinegética incluida, la palma se la lleva el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación. Arias Cañete tuvo la alucinación nunca jamás imaginada de que la celeridad en la actuación de las autoridades -¡Dios mío, lo hicieron con sus propias manos!- al remolcar mar adentro el Prestige había evitado una catástrofe histórica. Sólo la más absoluta desvergüen-za lo mantiene donde estaba.