TRIBUNA
Un anarquista de la Guerra Civil española
Determinados biógrafos consideran que, dadas las diferencias con sus propios compañeros, le asesinaron el 19 de noviembre de 1936

Buenaventura Durruti Domínguez, nació en León el 14 de julio de 1896 y falleció en Madrid el 20 de noviembre de 1936. Sus padres fueron Santiago (militante socialista) y Anastasia. De los ocho hijos que tuvieron Buenaventura fue el segundo, siendo su hermano Marciano Pedro, con el que tuvo mayor relación. En la escuela cuando era niño se le consideraba despierto y de espíritu díscolo. Su compañera, también laica y ácrata, fue Emilienne Morín a la que conoció en París en 1927. Con ella engendró una única hija, Colette Durruti, que nació en 1932 cuyo trato fue mínimo por su azarosa vida. Leyó con avidez las obras de los fundadores del anarquismo (Bakunin, Kropotkin, Proudhon, Malatesta). Llevó una actividad laboral muy variopinta que se inició cuando contaba con 14 años en talleres textiles de Valladolid. La capacidad oratoria le permitía con facilidad convencer a sus interlocutores. A los diecisiete años se afilió al sindicato socialista UGT. Trabajó en las minas de Matallana de Torio (León). Contratado en la Compañía de Ferrocarriles del Norte, se le acusó de ser uno de los instigadores de fomentar la huelga de 1917 y de tirar a un compañero al río por esquirol. Su actividad fue continua acudiendo del trabajo al sindicato. Pasó a Francia para no tener que incorporase a filas en el Ejército. Desde entonces no hay constancia de que volviera a León. En el país vecino, donde comenzó a relacionarse con los anarquistas, para poder subsistir, trabajó como mecánico en los talleres de Renault.
Regresando a España, se instaló en Barcelona donde sus actuaciones, dieron lugar a que fuera encarcelado al ser acusado en la prensa de atracador, criminal y terrorista. En prisión hizo una gran amistad con Francisco Ascaso Abadía también ácrata. Ambos formaron el grupo «Los solidarios», cuyo objetivo era la acción directa para acabar con los «enemigos del proletariado» y consecución de fondos para llevar a cabo sus objetivos, siendo una de las cosas que hizo, robar armas en Éibar (Guipúzcoa). Se suele admitir que fue uno de los confabulados para asesinar al rey Alfonso XIII, siendo el encargado de comprar los explosivos. Antes del fracasado intento de asesinato real marchó a Hispanoamérica (1924-25), visitando México, Cuba, Chile y Argentina, haciendo proselitismo entre los españoles allí residentes. Durante su estancia en París con su congénere Ascaso, financió la publicación en la capital gala de la edición de «Enciclopedia Anarquista», gastos que sufragaron con el dinero robado en la sucursal del Banco de España en Gijón. Al ser perseguido pasó a Bélgica y Alemania. Volvió a España al proclamarse la II República entrando en relación con la anarcosindicalista Federica Montseny. Luchó para impedir la consolidación del régimen parlamentario. Ingresó en la FAI y en la CNT, en la que llegó a ser una de las figuras más destacadas defendiendo la insurrección revolucionaria, sin embargo, no sólo se limitó a las actuaciones militares, sino también, a la colectivización de terrenos que inició en Aragón, donde, según el exministro de UCD, Ricardo de la Cierva, asesinó en Zaragoza al cardenal arzobispo Soldevila. Fue detenido en 1932, 1933 y 1934, por participar en levantamientos anarquistas. La experiencia de la Revolución de Asturias (1934) le hizo cambiar de actitud y aconsejó, dentro de la CNT, la participación en las elecciones de 1936, lo que contribuyó a la formación del Frente Popular. La nueva, repentina y cambiante actuación le llevó en esta última fecha, a enfrentarse con miembros de su grupo, especialmente con Juan García Oliver, personaje también muy radical. Al iniciarse la Guerra Civil (1936-39) tuvo una participación destacada en Barcelona y Aragón. De aquí se trasladó a Madrid donde murió, al recibir un tiro por la espalda en los combates de la Ciudad Universitaria. Se ignora cómo pudo suceder. Determinados biógrafos consideran que, dadas las diferencias con sus propios compañeros, le asesinaron el 19 de noviembre de 1936. Llevado agonizando al hotel Ritz de Madrid convertido en hospital, falleció al día siguiente. Sus restos se trasladaron a Barcelona siendo sepultados el 23 de agosto, al parecer, en el cementerio de Montjuic, sin embargo, a pesar de ser acompañado por numerosos seguidores, se sigue dudando el lugar exacto donde se halla el cadáver de este leonés. Para más datos:
Durruti en la revolución española de Abel Paz...