Diario de León
FRANCISCO J. LÓPEZ RODRÍGUEZ
Profesor Jubilado de FP

FRANCISCO J. LÓPEZ RODRÍGUEZ Profesor Jubilado de FP

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El programar no sé cuántos actos para recordar la muerte de Franco solo se le ocurre al desequilibrado mental, Pedro Sánchez, y a sus adláteres del Partido Socialista Obrero Español. Franco se le aparece en sueños y no sabe cómo deshacerse de ese fantasma.

Es el resultado de la nueva Ley de Memoria Democrática que sustituye a la de Zapatero que como dice el artículo tercero, entre otros, preservar la memoria de las víctimas de la Guerra de España y la Dictadura franquista. Se trata ni más ni menos de juzgar, in absentia a Franco, y condenarlo a muerte y ejecutarlo en la horca en la plaza pública al igual que el gobierno iraní hace contra aquellos que son sus enemigos. Franco fue un criminal y los de II República ángeles custodios ya que de los diez mil fusilados y torturados por profesar la religión católica la Ley de Memoria Democrática los oculta en su alzhéimer voluntario. Con este teatro, que monta el presidente, el fantasma de Franco desaparecerá de sus atormentados sueños. Se ha conmemorado el 80º aniversario del Campo de concentración y exterminio Auschwitz-Birkenau, un acto que han acudido líderes de todo el mundo, coincidiendo con el Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto. El Ejército Rojo liberó el campo el 27 de enero de 1945. Los nazis habían asesinado a 1,1 millones de personas, la mayoría de ellos judíos, pero también prisioneros de otros países y nacionalidades. Me pregunto ¿Alemania ha elaborado alguna Ley de Memoria Democrática para condenar a Hitler y resarcir del horror a tantos judíos que fueron víctima de la locura hitleriana? ¿Acaso, el Gobierno israelí ha elaborado también una Ley para vengar las muertes de tantos compatriotas y exigir a Alemania que por todo el país se difunda qué hicieron sus predecesores y que los alemanes del siglo XXI odien su historia y estén lamentándose ante el mundo por tanto ignominia cometida por un loco, llamado Adolfo Hitler? Y Francia tendría que vengarse de Alemania y pedir cantidades ingentes de indemnizaciones porque las tropas alemanas arrasaron el país galo y lo mismo tendrían que hacer los polacos y los ingleses por los bombardeos de La Luftwaffe. Yo no sé qué objetivo pretende el Gobierno del psicópata Pedro Sánchez. Puede ser que su mentor, un tal Zapatero, quiera reanudar de nuevo la guerra para vengar la muerte de su yayo dado que declaró en numerosas ocasiones que fue la memoria de su abuelo, ejecutado durante la Guerra Civil, la que motivó sus convicciones políticas. Otro fin no se entiende después de noventa y tres años. Los periodistas Isabel Durán y Carlos Dávila afirman, que «Zapatero es un izquierdista radical, un hombre marcado por la Guerra Civil, marcado por la influencia de lo que fue su abuelo. Una historia de su abuelo que se ha inventado en gran parte y que intenta [..] con todos sus medios vengarse de aquellos que consiguieron la victoria en 1939». Creo que los españoles observan que Zapatero es el susurrador de Pedro. Se le ve demasiado el plumero. De todas formas, el que sale al escenario y el protagonista es Pedro. Pero ¿qué pasa por el cerebelo de Pedro? Pedro sería hoy un objeto de estudio profundo de Sigmund Freud y previsiblemente sería un personaje excepcional, único. Sería un sueño de un ser narcisista, obsesionado, a quien se le aparece el Caudillo, montado a caballo, cual Cid Campeador, que viene a arrebatarle el poder y no sabe cómo derribarlo y pisotearlo. En mis rastreos me topo con un antifranquista convicto y confeso en sus años de juventud. Aparece en todas las manifestaciones. Fue un sindicalista reaccionario, revolucionario a cuál más. Franco al igual que a Pedro se le aparecía por todas las partes y no sabía cómo deshacerse de su figura. Pero, un día, como le ocurrió a Saulo cuando iba a perseguir a los cristianos, un fogonazo le iluminó el cerebro y dejó de ser antifranquista. Pues sí, este Saulo tiene un nombre, se llama Octavio y se apellida Barreales. Trascribo literalmente su conversión que bajo el título ¿Cómo entender si no eso de los 100 actos en el año 2025 para celebrar el óbito de un difunto que murió en 1975 y ha sido enterrado ya dos veces? Publicado en el Diario de Madrid. Le pido disculpas por el plagio. Dice así «servidor, desde una vida cargada de lucha antifranquista, me atribuyo la autoridad moral suficiente para calificar al personaje, Sánchez, de desvergonzado, populista, falaz, enfangador, cínico, manipulador, malvado y peligroso. Pues, alguien que es capaz de enfrentar a españoles, enterrando y desenterrando cuantas veces haga falta a Franco, por la mera obtención de un rédito político personal, merece desaparecer de inmediato de cualquier puesto de responsabilidad y pasar a engrosar el álbum de los personajes más nefandos, réprobos, dañinos y abyectos que España haya tenido a lo largo de su historia. Por todo esto, desde aquí me voy a permitir regalar a este infausto presidente el sano consejo de un antifranquista irredento: Pedro Sánchez, dimita usted, lárguese con viento fresco de España. Marruecos sería un buen destino, acompañado, como hombre profundamente enamorado de su señora y tómese el resto de su vida, no sólo cinco días, para reflexionar sobre si aquello mereció la pena, pues ya estará viendo que aquí ni salir a la calle puede». Y en mi ronda me encuentro con un brillante abogado, por cierto, leonés, por nombre, Diego García Carro, manifiesta que: El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes y cuanto más se acerca un imperio a su colapso, más locas son sus leyes. Esta es la triste realidad del personaje objeto de psicoanálisis. Ni la Constitución, ni los jueces ni ninguna institución está por encima de Pedro Sánchez Castejón. Es el jefe supremo del actual imperio español. Pero yo le recuerdo a Pedro: Roma no cayó por las armas sino, por los vicios. Montar una parafernalia sobre Franco, después de cincuenta años de su muerte, solo es obra de un psicópata y pudiera ser que muchos que no saben si existió Franco, ahora, lo resuciten. La culpa es del desequilibrio mental que emana del cerebelo de Pedro. Para él Franco sigue vivo y no es capaz de matarlo. Le va a ocurrir, repito, como al Cid Campeador que ganó muchas batallas después de muerto. Preveo, Pedro, que esta nueva guerra, que iniciaste contra Franco, la vas a perder y la ganará el pueblo español.

Creo que los españoles observan que Zapatero es el susurrador de Pedro Sánchez. Se le ve demasiado el plumero

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