TRIBUNA
Los efectos devastadores del fin de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
La Corte Suprema, tras largas deliberaciones, da la razón a Trump a favor de la eliminación. Significa recortes profundos en un momento de gran peligro para muchas de las personas más vulnerables del mundo

El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, por cierto de origen cubano, que en su día fue un firme defensor de la ayuda internacional , el 26 de febrero confirmó que se cancelarían el 90 por ciento de los programas de ayuda exterior financiados por Usaid y aproximadamente la mitad de los programas financiados por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (Doge), dirigido por Elon Musk. Esta decisión afecta a un total de más de 9.800 subvenciones y contratos. El impacto global está siendo devastador. En todo el mundo, los programas de salud, nutrición, sociedad civil y consolidación de la paz se están cerrando y se está despidiendo a su personal.
La reacción internacional no se ha hecho esperar. «Las mujeres y los niños pasarán hambre, la comida se pudrirá en los almacenes mientras las familias se mueren de hambre, los niños nacerán con VIH, entre otras tragedias», denunció InterAction, una alianza de organizaciones internacionales y estadounidenses de ayuda, en un comunicado de prensa publicado el 26 de febrero . «Este sufrimiento innecesario no hará que Estados Unidos sea un país más seguro, más fuerte o más próspero», ha dicho InterAction. También el secretario general de la ONU, António Guterres, ha denunciado la interrupción de decenas de programas humanitarios que salvan vidas, proyectos de desarrollo e iniciativas para combatir el narcotráfico. «Las consecuencias serán especialmente devastadoras para las personas vulnerables de todo el mundo», afirmó Guterres. Por su parte, el secretario general de Caritas Internationalis ha advertido que este cambio en el gasto «tendrá consecuencias devastadoras para millones de personas en todo el mundo, impulsando migraciones forzadas y socavando la estabilidad de muchos países. Una vez más, las cuentas de los países más ricos se están equilibrando a expensas de los más pobres». El repentino colapso de la ayuda humanitaria estadounidense no podría haber sido más inoportuno, en un momento en que los conflictos y las crisis sanitarias y nutricionales aumentan en Gaza, Sudán, Uganda y otros lugares de pobreza en todo el mundo. Más de 130 países contaban con programas financiados por Usaid , destinados a combatir epidemias, educar a los niños, proporcionar agua potable y apoyar otras áreas de desarrollo. El programa Usaid , que se puso en marcha en 2003 durante la administración de George W. Bush y que había recibido un fuerte apoyo bipartidista durante décadas, ha llegado a su fin, ya que la Corte Suprema de Estados Unidos, después de largas deliberaciones, ha dado la razón a Donald Trump y se ha mostrado a favor de la eliminación de la agencia. Ese apoyo significará inevitablemente recortes profundos en un momento de gran peligro para muchas de las personas más vulnerables del mundo. La administración Trump afirma que ha ahorrado unos 58.000 millones de dólares tras cerrar este programa humanitario. El supuesto objetivo de la iniciativa Doge es reducir el fraude y el despilfarro, pero hasta ahora, según afirman los críticos, la Casa Blanca y Musk no han aportado pruebas de que se haya producido mucho fraude o despilfarro. La crisis comenzó horas después de que Trump asumiera el cargo el 20 de enero, cuando ordenó suspender por 90 días la ayuda exterior mientras supuestamente se realizaba una revisión programa por programa. Pero, sin esperar el resultado de tal revisión, Musk comenzó a rescindir los contratos de Usaid en todo el mundo a una velocidad vertiginosa, sin tiempo para ninguna revisión significativa. Apenas unos días después de la orden ejecutiva del presidente, la sede de Usaid había cerrado y su personal en todo el mundo había sido despedido. Poco más de un mes después de que se hubiera ordenado el período de revisión de 90 días, Rubio anunció el fin de casi todos los programas de asistencia exterior de Estados Unidos. Todavía queda por ver hasta qué punto este cierre de Usaid puede afectar a todos los países beneficiados y al país benefactor. El 5 de marzo, un tribunal federal ordenó la reincorporación de 6.000 empleados del USDA despedidos por Doge en febrero. La orden los pone de nuevo a trabajar durante 45 días. Y después ¿qué?