El terrorismo ígneo y los políticos
Cómo se les ve el plumero. En Asturias el fuego ha sido fruto de la magia divina y, en el resto de las comunidades, los causantes han sido los políticos

El terrorismo ha sido y es una constante en el mundo. La violencia está anclada en el ser humano y tenemos que rescatar a Thomas Hobbes. En su obra, El Leviatán, manifiesta que el estado natural del hombre lo lleva a una la lucha continua contra su prójimo. Es célebre su dicho, homo homini lupus est: un hombre es un lobo para otro hombre. En la sociedad hay muchos lobos que ejercen el terrorismo. El terrorismo tiene un significado: violencia, muerte, destrucción y, a través del mismo, conseguir objetivos políticos.
Yo me pregunto si la quema de la naturaleza podemos incluirla en el ámbito terrorista. Puede sorprender que se hable de terrorismo ígneo. Sí, es terrorismo propagar el fuego por todas las superficies de valles, montañas, llanuras, pueblos, aldeas, ocasionando un perjuicio incalculable ya no solo, material sino, humano. Vidas que se abrasan por hacer frente a un enemigo que destruye la naturaleza. El 95% de los fuegos es fruto de errores humanos intencionados. Hay personas que sienten morbo por presenciar la quema de la naturaleza. Hay resentimientos, venganzas y ¿hay algo más? ¿tiene la quema de montes significados o intereses políticos? Los atentados cometidos en países para ocupar el poder tienen significados políticos. El 11-M, en España, que causó 192 víctimas, cientos de heridos y millones de daños materiales ¿tenía un significado político? Puede ser que sí. Al menos, sirvió para que Zapatero ascendiera al poder y siga vengando la muerte de su yayo. ¿Hay un terrorismo ígneo de bandas organizadas para ocasionar perjuicios políticos? Puede ser que sí. El político voraz, sin escrúpulos, sin ética, sin moral, sin sentimientos hace lo que esté a su alcance para llegar al poder. Por otra parte, hay un terrorismo político cuando se produce una catástrofe. Todos deben luchar en unidad por hacer frente a la destrucción y a la muerte. No es así. Se ha visto en la dana, en Valencia. En lugar de unir sentimientos y corazones, los gobiernos se dedican a acusaciones a enfrentamientos por ver quien saca tajada política en las próximas elecciones. No soy experto en casi nada, y menos en análisis para hacer frente a los envites de la naturaleza. Como ciudadano de a pie, opino que una catástrofe de la naturaleza es posible prevenirla, pero muy difícil afrontarla, casi imposible. Creo que la dana tuvo más de inevitable que de evitable. El fuego es muy distinto. Es resultante de la mano del hombre. Presenta dos variantes. La del pirómano que siente una atracción compulsiva hacia el fuego. Una obsesión hacia este elemento. A veces, incluso, se ofrece como voluntario para apagar lo que él mismo provocó y la del incendiario que actúa bajo los impulsos de venganza o para causar un perjuicio ajeno. ¿hay pirómanos o incendiarios teledirigidos para causar estragos con fines políticos? No afirmo ni niego. Que la sociedad juzgue. He oído comentarios. Pueden ser jocosos. Qué casualidad que los fuegos han tenido o tienen lugar en comunidades en las que gobierna el Partido Popular: Extremadura, Castilla y León, Galicia, Madrid, salvo en Asturias, que gobierna el PSOE. Creo que es mucha imaginación y que el terrorismo político se organice para desestabilizar estas comunidades autónomas. No obstante, hay indicios que muestran ese interés político. Se ha visto en manifestaciones en Valladolid y León que piden la dimisión de los políticos de gobiernos del Partido Popular. Ya sabemos quiénes están detrás de estas algaradas. Por supuesto, corpúsculos de obediencia debida, azuzados por partidos políticos de izquierda y extrema izquierda. Seguro que, si gobernara un partido de izquierdas y se hubieran producido los mismos hechos, nadie hubiera salido a la calle a protestar. Por ejemplo, en Asturias, no hubo ninguna algarada contra el Gobierno. Cómo se les ve el plumero a estos cazas fantasmas. Es decir, en el Principado de Asturias el fuego ha sido fruto de la magia divina y, en el resto de las comunidades, los causantes han sido los políticos. Ya sabemos que la izquierda tiene armas y es una organización perfecta en manifestaciones. Los milicianos anarquistas, comunistas y socialistas irredentos y los perro flautas están siempre prestos a vociferar ya que siguen la voz de su amo. Lo que importa es desestabilizar gobiernos para llegar al poder. En España, las catástrofes se valoran según el signo político. Se ayuda si, donde se produce, es de mi cuerda o no. Se ha visto en la Dana y se está viendo en los fuegos. Es significativo que el presidente del Gobierno en su salida del palacio de la Mareta para visitar las zonas afectadas tuvo valoraciones diversas en Castilla y León, Extremadura y Madrid. En estas, no mencionó los esfuerzos ni los medios, se limitó a decir que hay que afrontar el cambio climático. En Asturias, en Degaña, dijo el presidente que el Gobierno del Principado está muy organizado para hacer frente al fuego. Bueno, de este presidente qué vamos a esperar. Aquellos gobiernos que no actúan ni apoyan las catástrofes por no ser de su color, son gobiernos mezquinos, rastreros y terroristas. Las desgracias no tienen color. Las desgracias se afrontan en unidad, colaboración y, sobre todo, después de pasado el dolor hay que ayudar con todas las fuerzas económicas para paliar los daños materiales a aquellos que perdieron toda una vida de trabajo, de esfuerzo. Al menos, se debe actuar con rapidez y que no sean promesas. De verdad, yo no puedo, por menos, que lanzar diatribas y dardos contra esta clase política que no sirve nada más que para deleitarse y aprovecharse de los indefensos ciudadanos. No obstante, los ciudadanos somos personas cargadas de cierta idiotez. Da la sensación de que nos han lavado el cerebro porque, no se explica, cómo no castigamos a una clase política hambrienta, corrupta y ladrona. Volviendo a los fuegos, si los que provocan son espíritus conectados a los hilos del poder, hay que decir aquello de, apaga y vamos. Yo, no descarto nada. Soy muy mal pensado. La vida me ha enseñado que la política es el arte de maniobrar, de engañar. La política que se ejerce en España es vomitiva. Repito, ante la catástrofe, prima el interés político y no el humano. Los daños ocasionados, las vidas perdidas, se subordinan a tirarse los cascos, las piedras y a lanzar acusaciones pérfidas. Los políticos son carroñeros y, como hienas, esperan a arrebatar la pieza en las próximas contiendas electorales. Las desgracias se combaten entre todos y no es esperar a que los demás se abrasen y, sobre la tierra quemada, yo asiente mis reales. Si en el terrorismo ígneo hay intencionalidad política entonces ¿qué nos queda? La destrucción, los lamentos, vidas pérdidas y los políticos solazándose para sacar rédito político. Si es así, los políticos son unos miserables y si de esta manera consiguen el poder sus manos están manchadas de sangre y de traición. Esta clase política, que tenemos, debe ser desterrada y enviada al ostracismo por todos los ciudadanos.