Gaspar Méndez

Economista, Profesor De Geografía E Historia

Antisemitas

Algunos estudios genéticos revelan que los descendientes de los hebreos de la época de Jesucristo son los palestinos. Adoptaron primero el cristianismo y después el islam

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En este mundo distópico que nos ha tocado vivir, la palabra «antisemita» parece haber pasado a designar a todas aquellas personas que opinan que el Estado de Israel está cometiendo un genocidio en la franja de Gaza e incluso en Cisjordania. Para Benjamin Netanyahu y sus seguidores, quien eso piensa es equiparable, como poco, a Hitler y a sus secuaces. Para ellos, haber sido víctimas de los alemanes nacionalsocialistas justifica y expía sus crímenes con la población palestina.

Realmente, el término «antisemita» fue acuñado en 1879, por el periodista Wilhelm Marr, para expresar un sentimiento de hostilidad frente a los judíos como pueblo, reservándose «antijudaísmo» para reflejar la hostilidad al judaísmo, entendido ahora como religión. Partía de la base de que el pueblo hebreo de la Biblia era uno de los pueblos semitas, junto con otros, como los árabes, los arameos, los asirios, los acadios o los fenicios. En el contexto del Segundo Reich, y más en el tercero, este término tenía sentido, cosa que no tiene en la actual controversia entre judíos y palestinos, ya que estos últimos también son, por definición, un pueblo semita. Es más, puede que la mayoría de los actuales habitantes de Israel que profesan la religión judía no lo sean. El término «semita» hace referencia a Sem, uno de los hijos del Noé bíblico. Así, constituirían su descendencia. El linaje de Cam serían los llamados «camitas» y, según la Biblia, este grupo estaría compuesto por ciertos pueblos del norte de África, como los antiguos egipcios, los bereberes, y los cusitas (de Etiopía y Somalia, pero también de Babilonia). Finalmente, de Jafet vendrían los «jafitas», término asociado con los pueblos de la cuenca del Mediterráneo y de Anatolia, pero también con los indoeuropeos. A los actuales israelíes les conviene, y mucho, ser considerados semitas, ya que el movimiento sionista fundamenta su legitimidad en que los actuales judíos son descendentes de los hebreos de la Biblia que partieron para la diáspora después de la destrucción del Templo por parte de Tito. Pero las cosas probablemente no sean así, por lo menos en lo que a los asquenazíes, que constituyen algo más de la mitad de la población del Estado de Israel, se refiere y cuyos orígenes hay que buscarlos entre los antiguos jázaros, un pueblo túrquico, procedente de Asia central, que entre los siglos VIII y IX acabó por convertirse al judaísmo, formando un vasto imperio que comprendía el sur de la actual Rusia, el este de Ucrania, Kazajistán occidental, parte del Cáucaso y Crimea. Esta más que probable procedencia llevaría a clasificar a los judíos asquenazíes como jafitas y nunca como semitas. Con respecto a los sefardíes también hay teorías para todos los gustos: desde las que dicen que son los hebreos de la diáspora, hasta las que los hacen hispanos, o europeos, conversos, teniendo que ser considerados, en este último caso, como camitas. Ni que decir tiene que los falashas etíopes serían camitas redomados. Según el libanés Nassim Nicholas Taleb, algunos estudios genéticos revelan que los verdaderos descendientes de los hebreos de la época de Jesucristo son los actuales palestinos. Cambió la religión. Adoptaron primero el cristianismo y después el islam, pero no varió el sustrato poblacional. Para él, el único elemento extraño en la actual Palestina son los judíos israelíes. De hecho, muchos de los actuales dirigentes del Estado de Israel, o sus padres, cambiaron sus apellidos centroeuropeos por otros de reminiscencia semita. Así, el padre de Netanyahu era Benzion Mileikowsky, nacido en Varsovia; Ben Gurion se llamaba en realidad Gruen; Shimon Peres era Szymon Persky; Rabin era Rubichov y Sharon, Scheinermann, por poner sólo unos pocos ejemplos. Así las cosas, y si le hacemos caso a la Biblia, los auténticos antisemitas serían los israelíes.