DISTINTAS FORMAS DE VER LEÓN
240 años

Mirar 120 años atrás es como mirar 120 años hacia delante. Todo se relativiza y las ofuscaciones del presente se disuelven enseguida. Claro, podrá decirse que largo me lo fiais y es cierto, pero una perspectiva larga de la historia dibuja paisajes que a veces nos pasan desapercibidos. Desde luego, desapercibida habrá de ser la fotografía futura, adonde no llegaremos, pero sí lo harán las generaciones que nos siguen, en las que deberíamos pensar casi más que en nosotras y nosotros mismos.
En el caso del Diario de León, cuyos 120 años de existencia conmemoramos en estas fechas, el mapa que nos presenta es necesariamente y sobre todo el mapa leonés. También el nacional. Por eso mismo, el mapa del porvenir se referirá, si nos detenemos a reflexionar un poco, a esas mismas geografías. La conclusión primera en tal sentido es muy sencilla: León y España son mejores hoy que más de un siglo atrás. Y con esa lógica podremos deducir, sin excesivos optimismos, que también serán mejores dentro de poco más de un siglo. Tiempo al tiempo. Lo que es deseable, porque en todo cumpleaños se expresan buenos propósitos, es que ese periódico lo continúe contando. Por fortuna, como decimos, esta tierra no es la de 1906. Es infinitamente mejor en todos los ámbitos a los que dirijamos la mirada. Resulta evidente que la evolución no ha sido fácil, ninguna lo es. Sin ir más lejos, en ese camino se abrió una sima inmensa de oscuridad y dolor que duró cuarenta años al menos y que en algunos casos continúa hundida en una cuneta o en una fosa común. Sin embargo, aquí estamos. Y aquí hemos llegado con el esfuerzo y compromiso de, entre otros, la clase trabajadora, que ha sido, es y será un factor determinante en el progreso económico, social y democrático, por más que los negacionistas de todo tipo quieran hacernos creer lo contrario. Hemos llegado hasta aquí, por ejemplo, gracias a las grandes huelgas mineras de los primeros años sesenta en Laciana y en El Bierzo, lo cual supuso una primera quiebra en la dictadura y en la autarquía. También gracias a las importantes huelgas del año 1976 y contiguos, lo que permitió cerrar el paso a la neodictadura perseguida por los primeros nostálgicos del franquismo. Y, así mismo, merced al trabajo constante, precario en numerosas ocasiones, de miles y miles de trabajadores y trabajadoras de aquí y de allá que han contribuido a la conquista de mejores condiciones de vida en general. Por todo eso estamos mejor que en el origen de este aniversario. La acción sindical en todo ello es innegable. ¿Estaremos mejor? No tengo dudas de que así será. A pesar de que el presente sea un tiempo turbio, necesitamos, como apuntábamos al principio, una visión larga que nos aleje de lo inmediato. Esto es, de los males que nos aquejan hoy: despoblación, envejecimiento, miedos, desinformación, fascismos… Todo eso habrá de soportarse y combatirse, evidentemente, tampoco será fácil, pero el curso de la humanidad ha sido siempre un curso progresivo y no será diferente en el futuro. A no ser que el planeta se canse de aguantarnos. En esa senda y con esa perspectiva, habrá roles nuevos, ahora insospechados, a los que deberemos adaptarnos. Habrá de hacerlo el entorno sindical y el de las trabajadoras y trabajadores organizados. En eso estamos, nadie lo dude. Y a favor de esa obra actuamos diariamente en los espacios que nos corresponde: en los centros de trabajo, que también sufrirán transformaciones, en el de la negociación con el sector empresarial, que será también urgido por esa dinámica, en el sociopolítico, donde seremos capitales, como lo fuimos en los años que nos preceden, y, en fin, en el terreno de los cambios sociales en general. Para todo esto, la sociedad leonesa necesita impulso. El primero de ellos, volvemos a repetirlo, habrá de ser la aplicación de un plan estratégico de inversión pública que atraiga la inversión privada, que nos permita pronto modernizar nuestro sistema productivo, mejorar nuestras infraestructuras y garantizar la equidad territorial. Con ese fin, convocados por CCOO y otros, nos hemos movilizado durante los últimos años y así será cuantas veces sea necesario. Quienes nos precedieron, a lo largo de los últimos 120 años, nos enseñaron la estrategia de la presión y la negociación y es ésa una estrategia que, debidamente actualizada a los momentos y contextos, pervivirá. No de otra forma conseguiremos alcanzar la mejoría que anunciamos para dentro de otros 120 años. Y que, en cualquier caso, ese calendario no padezca nuevamente la negrura que se padeció en nuestro país en la mitad del pasado siglo, sino que sea un transcurso sosegado, justo y plenamente democrático. Nuestro deseo es que el Diario de León nos acompañe y nos dé voz en ese tránsito. Que sus crónicas no ignoren estos planteamientos ni a quienes los protagonizan. Que sus tribunas de opinión acojan también el mensaje de los débiles. Y que quienes vengan detrás de nosotros y nosotras no dejen de leerlo diariamente.