DISTINTAS FORMAS DE VER LEÓN
Éxito y oportunidades. Está en nuestra mano

Hace tiempo hicimos en ColproLeón una reflexión sobre esta provincia que de vez en cuando vuelve a mi memoria y me anuda el estómago. Empezaba así. «El tiempo es una lluvia paciente y amarilla que apaga poco a poco los fuegos más violentos». Son las palabras de Julio Llamazares cuando describe con una melancolía certera el éxodo rural, el abandono y la desaparición de una forma de vida en su obra La lluvia amarilla. Detrás de Andrés, último habitante de Ainielle, un pueblo del Pirineo aragonés, sólo cabe la soledad, el silencio y la hiedra que teje cada rincón y se apodera del paisaje. León tiene mucho de esa lluvia amarilla de otoño que relata nuestro paisano Llamazares. Nuestra historia reciente se escribe a golpe de huidas, de lentos éxodos, de abandonos en busca de un futuro mejor. Del campo a la ciudad y de la ciudad a otra comunidad autónoma. En cada rincón, la hiedra aguarda y se prepara para hacerse dueña y señora de nuestra provincia en un último asalto. Y todos somos espectadores. En silencio a veces, haciendo ruido otras. Pero siempre con desafortunado resultado. El saldo final sigue siendo el mismo: menos oportunidades».
Hoy releo estas palabras y vuelvo a sentir la desazón de aquel día. Porque en ese pueblo que recrea Llamazares sigo viendo a León. Y lo veo asumiendo la derrota como destino. Eso es lo peor.
Uno ha alcanzado la edad suficiente para analizar sin miedo a molestar, para no callar ni edulcorar. Si el futuro de León no pinta bien hay que decirlo. Y poner medios. La ciudadanía, los primeros. Exigir mejoras es una obligación, por nosotros y por nuestros hijos. No debemos asumir como inexorable su éxodo a las grandes ciudades porque su despedida es nuestro fracaso como sociedad.
España necesita revisar cómo vertebra su territorio y cómo reparte futuro. No se hace a golpe de centralismos ni engordando media docena de urbes frente al ocaso del resto. Nuestra economía no debe ceñirse a subsistir, sino a garantizar desarrollo.
Para hacer esta travesía, les pedimos a nuestros políticos valentía y compromiso con la tierra. León es un territorio histórico, con una posición estratégica y lleno de posibilidades que nos alejen de esta lenta decadencia. Es nuestra obligación aprovecharlas y defenderlas.
En la Corporación de Colegios Profesionales de León reunimos a un colectivo numeroso y presente en buena parte del tejido industrial, empresarial y social de la provincia. Componen nuestra organización veinticuatro colegios provinciales que reflejan la diversidad de cualquier territorio: profesionales de la Sanidad, la Ingeniería, la Abogacía, la Psicología, la Arquitectura, la Economía… Una larga lista de ciudadanos con experiencia en sus sectores que hace tiempo decidieron unir fuerzas. Nuestro objetivo es un mantra repetido y soñado por todos: que León se convierta en un lugar donde nacer y también donde elegir quedarse.
La despoblación, la falta de industria, la emigración obligada, el languidecer de los servicios… podemos esconder la cabeza bajo el ala o unirnos para reclamar lo que nos pertenece. Necesitamos calibrar el tamaño de la cuesta por la que se desliza la provincia. Y tomar decisiones. La primera, renovar desde los cimientos esa mentalidad derrotista. Si «León está muerto», como tanto repetimos, pues resucitémoslo ya. Nuestra tierra es perfectamente capaz de acoger grandes proyectos y eso nos lo tenemos que volver a creer y se lo tenemos que trasladar a nuestros hijos. No les hemos transmitido la ilusión de emprender en esta tierra. Y para ello, necesitamos a la clase política al servicio del bien común, con capacidad para alcanzar consensos y reivindicativos en mayúsculas.
Necesitamos industria que provoque sinergias, una red de transporte sólida, proyectos para los pueblos, futuro para el campo y la ganadería… Sólo así lograremos que tanto talento leonés en fuga pueda elegir quedarse.
Diario de León, desde su atalaya de 120 años, ha sido testigo privilegiado del devenir de esta provincia. La historia del tren hullero, la modernización del regadío, el ensanche de la ciudad, el adiós de la minería, el auge del Camino de Santiago, el «León solo», la explosión turística, el lento ocaso del campo… En sus páginas se han escrito logros, crisis, pandemias, fracasos… Quedan muchas en blanco por delante que esperamos se llenen de historias de esfuerzo y éxito, de proyectos florecientes y de oportunidades.
Está en nuestra mano.