¿Evolución o involución?
Somos algo más que meros comparsas. Estamos en la tierra para vivir una etapa merecida y acorde a nuestros méritos
No puedo con ello. Cuando veo a distancia manifestaciones que se apoyan básicamente en el insulto me rebelo y cambio de canal. En especial, cuando se trata de celebrar algún éxito particular o de grupo. ¿Es tan difícil concentrarse en ese logro y olvidarse del otro? No parece. Si no mentamos al adversario, al contrincante, no gozamos plenamente. Y así nos luce el pelo. Tendríamos que madurar más para desterrar cualquier descrédito del oponente. A eso se llama competir. Haya que saber ganar y perder en buena lid, porque, salvo excepciones, en la vida se suele perder mucho más que ganar. Pero los que ganan se acuerdan de los que pierden para infravalorarlos. Y no es así.
Si todo esto lo trasladamos a la ciencia, los perdedores aumentan. Nos preguntamos con frecuencia cómo se despilfarra el dinero en destruir al adversario mediante el peor de los caminos, la muerte. No podemos vivir en paz por empeño expreso de unos cuantos mandatarios. Quizás la desobediencia en estos casos sería loable, aunque difícilmente unívoca. No puede ser que algunos se empeñen en bombardear países matando a diestro y siniestro para ampliar su territorio o para señalar su poderío. ¿En nombre de quién? Si una vida vale lo suyo, ¿en cuánto valorar la de los demás? No importa, les importa un comino. Alguna vez dije (está escrito) que si algunos quieren jugarse la vida mediante lanzamiento de bombas, disparos, etc., que se citen en campo abierto y allí diluciden su ansiedad y que nos dejen a los demás en paz. Es bien sencillo: unos van a esquiar, otros de museos, otros a jugar… Y ellos a matarse. Feliz día. Pero que nos dejen a los demás en paz.
Es cierto que los países han de adaptarse al momento, sobre todo han de respetar unas normas humanitarias por encima de todo. Para eso sí convenía reunirse y organizarse en organismos vigilantes. Normas valederas para todos los ciudadanos, independientemente de dónde vivan. No es tolerable que algunos países estén regidos por dictadores incontrolables. Esto no es admisible. Para eso deberían crearse los organismos de paz. Habría que desterrar cualquier guerra, porque no tendría sentido. ¡La de dinero que podríamos invertir en la investigación de enfermedades graves! Todos esos misiles infernales nos llenarían de armas de curación prodigiosa. ¿Qué necesidad hay de recrearse en las armas de destrucción?
Bastantes males nos asedian: catástrofes naturales, epidemias, accidentes, enfermedades…Ya hay un elenco de imprevistos que nos aquejarían en mayor o menor medida. Nadie se va a librar de la muerte, por supuesto, pero el abandono de ese poderío armamentístico aliviaría la senda cotidiana de cada cual. Sería un bálsamo de convivencia y concordia. Sería la máxima aspiración de cualquier nacido. Si elimináramos este despilfarro y ese dinero se invirtiera en investigación podríamos vivir más y mejor y muchos —entre ellos mi cuñado Juan Carlos— podrían disfrutar un poco más de la vida y no irse precipitadamente al misterio.
Y enlazo estos dos temas, el del enfrentamiento entre aficiones por el éxito y el fracaso con esto último, con la destrucción y la muerte de gente inocente. Y no es en vano, aunque parezca exagerado. Mismamente en un telediario había un ensañamiento de unos contra otro y se oía a corta distancia expresiones como «mátalo», «dale fuerte»…, como si la vida de una persona costara dinero. ¡Qué pena! Sales a la calle y en un traspiés se apaga una vida, en un encontronazo te esfumas… No sé. A veces, tal vez con frecuencia, te juegas la vida, como si fuera un azar envenenado o un juguete roto.
Somos algo más que meros comparsas. Estamos en la tierra para vivir una etapa merecida y acorde a nuestros méritos. Nadie nos puede entorpecer el camino hacia los sueños. Cada cual a su aire, pero con libertad y respeto, como habitantes de una tierra llena de altibajos y de alegrías. Algún día vendrán personas sensatas que guíen con justicia el paso de cada uno. Es un sueño. Y los sueños pueden cumplirse si todos avanzamos con cordura y sentido común. Es un sueño que con el tiempo algún se cumplirá.