Diario de León
Pedro Sánchez ayer, a su llegada a la cumbre de Bruselas.

Pedro Sánchez ayer, a su llegada a la cumbre de Bruselas.OLIVIER MATTHYS

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En un viaje a París, en avión, en el asiento contiguo iba una argentina, catedrática de la Universidad de Buenos Aires. Eran etapas convulsas de la Argentina post Videla y posguerra de las Malvinas. Entablamos conversación. Mi pregunta: ¿cómo va Argentina? Acababa de ser elegido presidente Menem. Decía que los argentinos, en la desesperación, votaban no importando a quien, pero con la esperanza de que el presidente entrante, imposible que fuera peor que el saliente. La paradoja es que, efectivamente, era peor que al anterior. Era pesimista y decía que Argentina no tenía solución. Abundamos en conversaciones varias y llegamos a un punto desconcertante. Ella me decía que los españoles éramos muy dados al alterne y a la fiesta. Ustedes, los españoles, se encuentran y, dependiendo de la hora, se disponen a tomar unos vinos o un café. Pues bien, los argentinos cuando nos encontramos con conocidos, preguntamos ¿a dónde vas? La respuesta: al sicólogo. El argentino vivía en un trauma y depresión que le conducía a la desesperación y buscaba remedio en un gurú o adivino para remediar sus males.

¿Qué podemos heredar o importar, hoy, de la Argentina, independiente de muchos productos agrícolas y ganaderos? El producto más importante, la desesperación, ya que con este presidente nos envía a todos al sicólogo. En el argot histórico, al manicomio. Las actuaciones de Pedro Sánchez son tan estrambóticas que carecen de normalidad. Comentaristas, catedráticos, sicólogos, psiquiatras, neuropsiquiatras, opinan de Pedro, manifestando que sus facultades están deterioradas y nos conduce a ese sitio donde moran los que, por desgracia, tienen sus facultades alteradas. Pues esto me lleva a analizar mi título. Pedro ¿estás bien? ¿Cómo tienes tus facultades superiores? Empecemos por la inteligencia que es la capacidad para pensar, razonar, analizar y comprender conceptos abstractos o universales. Nos permite conocer la verdad. Entiendo, Pedro, que esta facultad o bien, no has nacido con ella y, de ser así, no la pones en práctica porque conducirnos a la verdad es una utopía. Ya sabes que, Luis del Val, te ha bautizado con el nombre de Pedro I, el Mentiroso. Tú, la verdad no la dices ni al médico. No vas ya que te descubre una de tus muchas enfermedades: la mentira. Pedro eres un mentiroso. Cuantas mentiras. No pactarías con ETA ni con independentistas ni amnistías ni indultos. Y hoy, son tus fieles amigos. Nada más que hablas ya estás mintiendo. Luego, entiendo que para un sicólogo eres un embustero y un falsario. La catedrática de sicología que primero caló el perfil psicológico de Sánchez fue Ángeles Gervilla. Definía al líder del PSOE como una máquina de mentir. Con una particularidad, tiene una sangre fría no propia de un ser humano. En unas declaraciones al digital,

The Objective, habla sobre Pedro y dice: Cuando empecé a ver la cantidad de mentiras que decía el presidente del Gobierno, se me ocurrió comenzar a recopilarlas, pero no daba abasto y fue necesaria publicar un libro, que se titula: La mentira. El juez Manuel Ruiz de Lara llamó psicópata al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a través de la red social X por ser un obsesivo mentiroso. Quién nos iba a decir que nos iba a presidir un Gobierno un narcisista patológico con rasgos claros de psicópata sin límites éticos y dispuesto a todo, incluso a destruir el Estado de Derecho, para permanecer en la Moncloa. Se pidió para él que fuera sancionado por sus declaraciones, pero el Consejo General del Poder Judicial no lo creyó conveniente ya que su afirmación tenía base de veracidad. Federico Jiménez Losantos: Pedro Sánchez es un psicópata, un enfermo a gusto con su enfermedad. Jorge Bustos: Pedro Sánchez es un impostor desde el primer día. Un farsante. Un tramposo. El psiquiatra José Cabrera señala que el presidente muestra un control férreo del escenario, gracias a una aparente distancia afectiva, lo que le ayuda a resistir la presión política. Ostenta una frialdad emocional y táctica para responder ante los ataques de la oposición. No contesta a nada. Como se suele decir: Va por los cerros de Ubeda. También, afirma el psiquiatra mencionado, que Pedro tiene el Síndrome de Hubris. Es una enfermedad del ego donde el protagonista deja de escuchar, desprecia la realidad y termina creyéndose que es un dios. Las decisiones que toma el dios Pedro son tan convincentes que está en posesión de la verdad. Arturo Pérez Reverte dice de Pedro: Analizar la personalidad de Sánchez se está convirtiendo en un modo de resumir su actitud y tropelías, que superan en mucho lo que hemos conocido en España. Dispuesto a todo, con el único fin de gobernar. Chantajes y cesiones no le importan. Ha hecho de la mentira su libro de cabecera. Pedro con lo que ha ocurrido en Ceuta ¿crees que estás bien? Lo de Ceuta es gravísimo y tu solazándote en Lanzarote, buceando, no sé si persiguiendo alguna sirena o buscando a Nemo. Después, te vas a Andorra con tu queridísima esposa y los ceutíes sufriendo el acoso de tu amigo el rey Mohamed. A propósito, qué se cuece en Marruecos. Qué intereses tienes en el reino alauita. Pedro, ¿por qué no negocias con tu amigo Mohamed para que los narcotraficantes no salgan de sus costas para invadir las españolas? Esto me huele muy mal. Aquí hay un tufo nauseabundo. El periódico francés

France Soire, hace tiempo, publicó un asunto muy delicado sobre la amadísima esposa de Pedro, relacionado con las actuaciones de la empresa África Center del I.E. Lo he leído. No soy quién para difundirlo. Quien esté interesado o interesada lo tienen a disposición. Algún día se sabrá. De ser cierta la noticia, sería muy grave, inclusive, según el citado periódico, conllevaría prisión. ¿Por qué Sánchez sigue exculpando a Marruecos? Marruecos para Pedro es intocable. Qué se oculta en eso de Pegasus. El teléfono de Pedro Sánchez fue infectado varias veces. La inteligencia marroquí es la principal sospechosa. Afirmar y excluir a Marruecos que no sabía nada de la invasión es la mayor trapacería de un presidente. Es el signo de un cerebro trastornado. Yo no sé si estas afirmaciones son resultado de sus asesores. Si es así, estamos gobernados por sicópatas. Luego, es un peligro de consecuencias catastróficas. Sigamos Pedro: ¿Qué has dicho en el Congreso sobre Ceuta? Según los comentaristas no dijiste ni una verdad. Todo mentira. Hasta los tuyos te reprochan la poca dignidad con la plaza de soberanía ceutí. Pedro exculpa a Marruecos de la crisis. Vamos a ver, Pedro, la invasión la debieron de organizar los marcianos. Dices que no se puede culpar a Marruecos sin tener pruebas. Pedro, los que entraron en Ceuta son las tribus invasoras de los pueblos bárbaros del siglo IV. ¿Cuál va a ser el futuro de Pedro y su amadísima, esa del África Center? No creo que el futuro de Pedro y su queridísima termine en Marruecos. Es un país árido y poco atractivo para tener una vida de placer. Más bien, creo que pudiera ser las playas de Punta Cana. Hay muchos secretos en los paraísos turísticos de la República Dominicana o del Caribe que, en su día, se esclarecerán. Repito, Pedro, con tantas mentiras, disparates, que dices todos los días: ¿Estás bien? ¿No tendrás las facultades alteradas? Pedro, deliras. Te aconsejo que vayas al psiquiatra. Socialistas, no podéis mantener a este trapacero más en el poder. Pablo Iglesias lo hubiera desterrado.

Definía al líder del PSOE como una máquina de mentir. Con una particularidad, tiene una sangre fría no propia de un ser humano

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