La despensa de la guerra
EL presidente Bush persigue la sabiduría, pero ella es mucho más rápida. No puede alcanzarla y en vista de eso ha emprendido otra carrera: la de la guerra. El calendario de la liga bélica, según los organizadores, preveía que los encuentros empezaran en febrero y se jugasen todos en campo contrario, pero parece que aún no se ha llegado a un acuerdo. La Navidad siempre tiene algo de tregua y mientras miramos cómo beben y beben los peces en el río no debemos apartar la vista hacia otras cosas. Total, que aún no sabemos con precisión cuándo se abrirá la veda de iraquíes. Por si es más bien pronto que tarde, éstos acaparan comida en espera de la invasión. La novedad que aportan las guerras modernas es que en ellas mueren más civiles que militares. A veces se registran más bajas entre las madres de los soldados que entre los soldados. Recuerdo siempre la pregunta que se hizo Allen Ginsberg: ¿qué ocurriría si alguien empezara una guerra y nadie acudiera?. En su opinión, la vida haría sonar las campanas del Éxtasis y volvería a ser ella misma por siempre. No se dará el caso. Para eso se inventó la disciplina, que es el arte de convertir a un ser humano en un autómata. Más cerca estoy de los que descreen del progreso histórico y piensan, como mi admirado Gabriel Albiac, que la barbarie humana es «esencial e incurable». Los iraquíes se preparan y su Gobierno le ha proporcionado a la población alimentos para noventa días. El plan es continuar haciendo acopio de comida en los próximos meses. Nunca han estado más llenas las despensas en Bagdad, pero muchos piensan que lo que había que tener, más que víveres era alfombras voladoras para quitarse de en medio, que es el sitio donde están siempre las víctimas. Las despensas llenas de vituallas también pueden ser bombardeadas, confundiéndolas con depósitos de armamento nuclear, químico y biológico. Con esos enorme arsenales que no han conseguido encontrar los minuciosos inspectores que llevan más de un mes registrándolo todo. En busca de grandes armas o de pequeñas excusas.