LA ALMENA
Catón del chapapote
NO dejarás a un ministro adoptar decisiones importantes propias de su cargo y de la serena claridad de ideas inherentes al mismo. -Nunca jamás olvides, hijo, que el hombre no gobierna ni vientos ni corrientes y que la mar es el único deudor respetable: siempre devuelve todo. -Recela por norma de las supuestas verdades que circulan en materia de solidificación de fueles. - No pases por ese aro: el calamar en su tinta nunca será igual que el calamar en su fuel. - No seas percebe en estos tiempos que corren. - Ilústrate con dedicación en la asignatura ignota de las corrientes que arrastran silenciosas el detritus del mar entre dos aguas. Sólo así te sentarás sin peligro de pringarte en un arenal supuestamente virginal. - Abre los ojos ante lo realmente importante. Ten presto tu espíritu de ayuda y no preguntes por qué ni para qué. - Desconfía de los que te dicen que el mar es suyo. Convénceles, si puedes, de que nadie puede hurtar los sueños a nadie. - Busca nombres y apellidos y expónlos en la plaza pública de la vergüenza para que los que vengan detrás no te tachen de cómplice. - Si ves un cormorán, dále el pésame. - Si ves un ministro, escóndete. Si ves dos, reza. - Si ves un presidente, grita ¡milagro! ¡milagro! - Es importante que no olvides, porque siempre pueden venir tiempos peores, que las ostras de Arcachon son afrodisíacas. Cuídalas; no permitas que te las sirvan con galletas de chapapote. - Sí hijo, la palabra armador puedes decirla aunque sin abusar; nunca están de más las buenas maneras. - Principio de Rajoy: «Los hilillos de un fuel sumergido a 3.500 metros de profundidad y sometidos a una altísima presión en el silencio abisal suelen compactarse; pero pueden no compactarse. En este último caso tardan diez días en alcanzar la costa cuando son empujados por vientos del suroeste de veinte nudos». - No te dejes engañar. Las rocas cubiertas por un fuel pegajoso, no son arte. No pierdas el tiempo llamando a Kristo para envolver esta guarrería. - No seas iluso. No vivirás el tiempo suficiente para ver entre rejas a los piratas que se siguen enriqueciendo a base de emponzoñar los mares sin patria; los mares que debieran ser de todos.