VUELTA DE TUERCA
Guerra e intereses
Que en la guerra de Irak están juego importantísimos intereses económicos es algo bien conocido. Nos los explicó descarnadamente el inefable Jeb Bush -dicen que el listo de la familia- en su reciente viaje a España. Y es evidente que no se entenderían diversas vicisitudes de los actuales alineamientos si no se tomaran en consideración las pugnas entre países por las reservas petrolíferas del país, que serán accesibles -y colonizadas- en cuanto caiga el régimen de Sadam Huseín. Las relaciones internacionales no son nunca angélicas, ni se mueven exclusivamente por el impulso de las ideas. Pero pocas veces ha si-do tan manifiesto que una guerra en ciernes es, sobre todo, una gran operación mercantil.