Diario de León
Publicado por
Manuel Alcántara
León

Creado:

Actualizado:

Verse obligados a decidir en tantos destinos humanos es como para volverse loco. Le ocurre con frecuencia lamentable a quienes presiden un Gobierno, pero nunca sabremos si han perdido la razón a consecuencia de ejercer su mandato o, como ya la tenían perdida, se han dedicado a mandar. La Corte Penal Internacional se ha inaugurado con la ausencia de EE UU y el ineludible juez Garzón asegura que José María Aznar y Tony Blair podrían ser procesados si hacen la guerra al margen de la ONU. Muchas veces, la responsabilidad de una persona excede su condición y, a poca conciencia que tenga, lo abruma. No puede olvidarse que los llamados grandes hombres no dejan de ser hombres, o sea, pobres criaturas que «mueren y no son felices». El ex presidente Felipe González dice que el presidente Aznar ha perdido la razón. Es un diagnóstico que permite varios tratamientos, pero todos ineficaces. Pitigrilli decía que la psiquiatría es el único negocio donde el cliente nunca tiene razón. ¿Puede alguien volverse majara a fuerza de respirar el aire de la cumbre del poder? En ese caso, a los dos, si bien en distintas épocas, le han soplado los mismos vientos. Cree Felipe González, y hace bien en no ocultarlo, que con la crisis iraquí estamos comenzando un tercer conflicto a nivel mundial y reconoce el verdadero nivel de la nación que él tuvo el abrumador honor de gobernar: «Nosotros no somos nada, somos un país de tipo medio, ni tan pequeño para menospreciarnos, ni tan grande como para ser temido por nadie». Lleva razón en todo, salvo en eso de que no seamos nada. Más discutible es su diagnóstico de que Aznar haya perdido el juicio y «la dimensión de sí mismo». Claro que no sabemos si el presidente es un buen médico o un buen enfermo. También él tuvo que tomar decisiones que eran como para volverse tarumba, aunque de hecho enloquecieron a los demás. La guerra es siempre un fracaso de la cordura. Hay que estar no sólo como una cabra, sino como una cabra de la Legión, para aplaudirla. A algunos les gustan las guerras: la prueba es que no vuelven.

tracking