NUBES Y CLAROS
Por razones o...
LA sociedad civil estaba tomando las riendas de la cosa pública en la parte que le tocaba, decían los estudiosos al ver las reacciones ante los prestiges, las guerras y los pisoteos varios. Pero antes de sujetarlas en firme, se les ha desbocado a los líderes de los movimientos sociales varios un caballo que podía haber tenido mucha fuerza, y se está quedando sólo en mucha mala leche. En realidad no hay nada extraño en estos focos de reacción, reconvertidos en tiempo récord en focos de crispación. A poco que uno se fije se detecta con claridad a cabecillas incombustibles, históricos que pasan de partido en organización en función de la moda del momento, en busca de agitación y, a ser posible, de recuperar un segundo de glorias pasadas en forma de foto. Con tal de que haya fiesta, lo mismo les da la feria de Sevilla que el Aberri Eguna. En resumen, las razones que arropan la mayor parte de las reivindicaciones que mueven estos foros sociales quedan desvirtuadas en muchos casos por las formas de imponer sus criterios con modos que dejan mucho que desear. Quienes defienden estos foros sociales se confiesan preocupados por el modus operandi de los incontrolados, y recuerdan que generalizar suele conducir a error. Evidentemente, nadie dice que todos los manifestantes sean iguales. Pero tampoco todos los del PP son fachas o se casan en El Escorial, ni la infancia de los socialistas en pleno pasa por los recuerdos de un patio de Sevilla. Así que, puestos a ser justos, tratemos las cosas con justeza y con justicia. Hoy el presidente Aznar se posará fugazmente en León, formando un curioso paisaje con las manifestaciones del 1 de Mayo. Saltarán chispas, seguro. Al jefe del Gobierno se le pueden plantear muchas, muchas reivindicaciones desde esta tierra. Hay razones para ello, por lo que parece innecesario utilizar otros argumentos que sólo harían perder peso a los argumentos de quienes las planteen.