PANORAMA
Los tránsfugas y sus beneficiados
EL PSOE ha sufrido un golpe bajo en la Comunidad de Madrid por parte de dos tránsfugas de su propio partido con el objeto de que la conjunción PSOE-Izquierda Unida no gobierne la Comunidad y cuyo presidente iba a ser el socialista Rafael Simancas. Parece ser que los motivos no eran razones de tipo ideológico sino económicas. Se apunta a un posible soborno. En cualquier caso, se ha puesto de relieve, una vez más, el peligro que suponen los «tránsfugas». Que abundan más de lo que parece. Sucede que, en este caso, la noticia ha saltado a los medios por la importancia del lugar en que se ha producido: la Comunidad de Madrid. Pero en entidades menores, como los municipios no muy importantes, el transfuguismo es más frecuente de lo que parece. Unas veces, por decisión propia del tránsfuga, y en otras, por inducción de terceros que buscan su propio beneficio. Pero siempre, el transfuguismo es una vergüenza que afecta negativamente al sistema democrático. Y esto sucede en casi todos los partidos. Hay algunos casos de transfugismo célebres, aunque poco conocidos, que han servido para que un político iniciase su 'brillante' carrera hasta llegar, de alcalde de su pueblo a ministro. Es lo sucedido con el señor Zaplana. Gracias al voto de una concejala socialista tránsfuga, a la que sobornó prometiéndole el cargo de responsable de cultura y un puesto de trabajo para su marido, el señor Zaplana consiguió ser alcalde de Benidorm en 1991. Desde entonces, su carrera ha sido meteórica: presidente de la Generalitat valenciana en dos legislaturas y ministro de Trabajo. El dato anecdótico es que, habiendo llegado a un acuerdo con la concejala tránsfuga, la tuvo escondida en el chalé de un amigo, en Callosa d'En Sarrià, un pueblo cercano a Benidorm, hasta el día de la votación, con el fin de alejarla de las posibles represalias o amenazas de sus compañeros socialistas. Este es un claro ejemplo de transfuguismo por intereses personales -por parte del tránsfuga y por parte de su sobornador- y no por razones ideológicas. Detrás de cada tránsfuga, y en la mayoría de los casos, hay intereses personales, hay prebendas. Los partidos firmaron un pacto contra el transfuguismo. En el mismo se comprometían a no beneficiarse del mismo. Ahora, el PP, refiriéndose al caso de la Comunidad de Madrid, en que gracias a los dos tránsfugas del PSOE, puede salir beneficiado, dice que el pacto antitransfuguismo se refería a los ayuntamientos. ¡Vaya por Dios! Y se han dedicado a criticar a Zapatero poniendo en duda su liderazgo en el PSOE. O sea, que hay transfuguismos malos, los de los ayuntamientos y transfuguismos buenos, como el de la Comunidad de Madrid, que beneficia al PP. El propiciado en su día por Zaplana fue en un ayuntamiento. Claro que entonces no se había firmado, todavía, el célebre pacto. ¿Transfuguismo? El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Por haberlo protagonizado o por haberlo propiciado para beneficiarse.