VUELTA DE TUERCA
El espejo roto
ERA un milagro en estado puro, un reto científico y un deseo: verse por primera vez cara a cara sin necesidad de utilizar un espejo. No pudo ser. Las siamesas iraníes, Ladan y Laleh, no pudieron soportar una intervención que, de haber concluido con éxito, hubera señalado un hito científico de extraordinaria magnitud. La aventura de Ladan y Laleh ya es historia. Una historia que deja un poso de tristeza pero también el testimonio de arrojo y valentía de unas hermanas que nunca perdieron su amor a la vida pese a que la naturaleza no fue buena precisamente con ellas. Los cirujanos descubrieron que los cerebros de Ladan y Laleh estaban unidos más estrechamente de lo que creían. Tan estrechamente como su esperanza infinita. El espejo se ha roto pero la lección pervive.