EL RINCÓN
Según contrato
LO ÚNICO que está claro en el accidente del Yak-42 en el que murieron 62 militares es que sus familias no volverán a verles. Ni siquiera se sabe si dieron sus vidas por la patria o por la ineptitud y la desidia del patriota sentado que les facilitó el billete al más allá. A hora resulta que la empresa contratista del destartalado avión no suscribió los seguros que exigía el contrato. El acuerdo de Defensa con NAMSA, que es una agencia de abastecimiento y mantenimiento de la OTAN, exige en una de sus cláusulas que todo el personal militar español tenga un seguro individual de 75.000 dólares. Pues no. No lo tenían. La parte contratante de la segunda parte, que es la que fletó el birrioso avión, sólo cubrió una responsabilidad civil por 20.000 dólares. ¿Hay quién dé menos? Vendrán los pleitos. Y los abogados, como los ratones, se beneficiarán de la oscuridad.