TRIBUNA
La autonomía inviable
HACE ya unos doce años tuve una larga conversación con un buen amigo argentino, que residía en Madrid. Le decía yo que no entendía que un país como Argentina con unos ingentes recursos de todo tipo, incluído el humano, lo tiene todo, estaba casi en la indigencia, cuando debería ser una de las grandes potencias económicas del mundo. ¿Es posible, le decía , que la corrupción sea la causa principal de semejante catástrofe económica? Y lo peor, que en lugar de vislumbrarse una recuperación, parece que se camina hacia el abismo. La respuesta del amigo argentino me dejó realmente muy pensativo. Me dijo: «Tienes razón, la corrupción es un gran problema, no solamente en Argentina, sino en casi el mundo entero. Tal vez en Argentina sea más acusado que en otras partes, pero el gran problema argentino es otro: se llama Ciudad de Buenos Aires». La capital argentina tiene actualmente la mitad de la población del país. Eso es una tragedia extraordinaria. La administración central tiene en el olvido al resto del país. Esto está originando una despoblación generalizada de las gentes del campo. Las gentes abandonan las tierras para ir a vivir a la gran ciudad, donde hay servicios y la vida es más fácil. Como puedes imaginar, esta despoblación está ocasionando grandes pérdidas en la generación de recursos necesarios para el país como son las materias primas. No acaban aquí los problemas. El enorme aumento de la capital obliga al gobierno central a hacer grandes inversiones para dotar de los servicios necesarios a tanta población. Pero como los recursos que se generan son cada día menores, no alcanzan ni siquiera para esos servicios de la propia capital. Naturalmente, el país camina inexorablemente a la quiebra. La solución es, cada día que pasa, más difícil; habría que echar de Buenos Aires ocho millones de habitantes y distribuirlos por todo el país. ¿Quién puede hacer eso? ¿Y cómo? Si analizamos la situación de la autonomía de Castilla y León podemos ver que es bastante similar a la argentina. Por ejemplo, la ciudad de Valladolid ha crecido tanto que ya tiene el 70% de toda la población provincial. Ciudades como Burgos y Salamanca se acercan al 50% del total de sus provincias. En general, la situación es que todas las provincias, en especial las tres leonesas están perdiendo población en las zonas rurales de una forma alarmante. Zamora ha perdido en el siglo XX la tercera parte de su población y León, solamente en los últimos veinte años, ha perdido cien mil habitantes Esta despoblación está generando una disminución de recursos, mientras que, por otra parte, el aumento espectacular de la capital obliga a mayores inversiones para cubrir las necesidades capitalinas. Naturalmente no puede haber inversiones en el campo, no hay servicios y la gente, especialmente los más jóvenes se ven obligados a emigrar en busca de un futuro esperanzador. La situación es muy parecida a la argentina. Las esperanzas de un cambio no serán posibles en los próximos cuatro años. Nos gobernarán los mismos dirigentes y los mensajes que nos han transmitido son los de siempre y con el mismo estilo. Con palabras muy bonitas van a encontrar solución a todos los problemas, da gusto oírlos, en promesas son imbatibles. Claro, que como de costumbre, de las palabras no pasan nunca. Como novedad dicen ahora que quieren fijar población, pero no presentan planes, ni fechas, ni presupuestos. En mi opinión esto será imposible; harían falta ingentes recursos que la Junta no tiene hoy y tendrá menos cada año para el rural. Por si hubiera alguna duda, ahí tenemos unas declaraciones del todopoderoso consejero, Tomás Villanueva: «Lo que es bueno para Valladolid es bueno para la comunidad autónoma». Como en Argentina, lo que es bueno para Buenos Aires es bueno para la nación. Los resultados saltan a la vista. La política a seguir debería ser precisamente la contraria: Lo que es bueno para la autonomía es bueno para Valladolid. Si Soria, Zamora, León, etcétera. progresaran, el más beneficiado sería Valladolid. En España tenemos un ejemplo evidente: Todas las autonomías, excepto Castilla y León han progresado muchísimo en los últimos años; el principal beneficiado ha sido Madrid. Hoy la autonomía de Madrid es la que más recursos genera en España, superando incluso a la rica Cataluña. Soluciones sí hay, muy difíciles, pero posibles. El Partido Popular, que tiene buenos políticos por toda la geografía nacional, debe darse cuenta de la nulidad de dirigentes que tiene en esta autonomía y eliminar a la mayoría. Estoy seguro de que hay políticos de aquí, de León, que están haciendo las cosas muy bien en otras partes y que deberían estar aquí. Lo único claro es que se ha formado una comunidad autónoma inviable, al estilo argentino, que está poniendo las cosas muy complicadas para la recuperación de la población rural. Y, al igual que en el país americano ¿Quién puede hacer eso? Y ¿cómo?