Diario de León
Publicado por
JOSÉ CAVERO
León

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CON SUAVE ironía, José María Aznar, ha dado réplica a «su majestad» el ex presidente de la República francesa, Valery Giscard D¿Estaing: le ha agradecido que haya revelado la causa real de que en la Convención que ha elaborado el proyecto de Constitución Europea se modificaran los criterios establecidos en el Tratado de Niza sobre división del poder en el seno de la UE. Giscard ha explicado que pretendió, y logró, en «su» Convención rectificar el peso excesivo que en Niza se había concedido a España. Es decir, Giscard, por su cuenta y riesgo, se propuso equiparar a las naciones de la Unión rebajando a su lugar una consideración excesiva que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión habían otorgado a España y Polonia en Niza. Evidentemente, no ha ocultado su satisfacción Aznar por esa explicación de Giscard, por cuanto le otorga el argumento si no definitivo sí la fuerza moral para encararse a sus colegas del Consejo de la Unión, Chirac y Schroeder. Es probablemente cierto lo que alega Giscard: que España había conseguido una fuerza superior a la que le correspondería por razones de habitantes. Es del todo probable que el texto de la Convención y el borrador de la Constitución haya aproximado más la realidad española a un reparto más ecuánime. Pero en las formas es del todo inaceptable lo que ha pretendido Giscard por su propia iniciativa. Ahora queda por ver cómo reaccionan Chirac y Schroeder, que quedan en evidencia y en posición incómoda por virtud de las declaraciones del viejo Giscard, un personaje que nunca demostró excesiva simpatía hacia España. No fue, ni mucho menos, generoso con la joven democracia española, ni cooperó en lo que pudo y debió en la lucha contra el terrorismo etarra, como han demostrado sus sucesores en el cargo.

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