TRIBUNA
¿ Fundación Reino de León?
HACE ALGÚN tiempo y en esta misma tribuna reflexionábamos sobre la pretendida fundación que bajo el nombre de Villalar intentaban poner en marcha desde Valladolid con el fin de crear y potenciar el sentimiento castellano-leonés y ya de paso hacer de Valladolid la capital sentimental del viejo Reino de Castilla, sin caer en la cuenta que el Reino de León también existió y que incluso tenía más años y una mayor unidad e identidad. Tales pretensiones ponen de manifiesto que sus inventores desconocen que las estructuras mentales en el seno de cualquier sistema evolucionan muy lentamente; que los sentimientos no surgen de la noche a la mañana y menos cuando se intentan imponer desde arriba y a base de aniquilar los existentes; que el sentimiento nacional español no sólo es una cuestión reciente, sino que necesitó de muchos siglos para poder fraguarse. No en vano Francisco Franco fue el primero en hablar de Estado español y los reyes hasta el siglo XIX no se intitularon reyes de España, sino de Castilla, de León, de Aragón, etcétera. Ante tal propósito parece claro que la reacción del Reino de León, es decir de los leoneses o de sus dirigentes políticos, fue claramente opuesta o discrepante en tanto en cuanto aquel proyecto se hacía desde la centralización, desde la anulación de dos realidades que si no confrontadas y distintas, si son diferentes y con entidad histórica, social y económica propias. Sólo hay que fijarse en el sistema de poblamiento o en la realidad económica y social actual. Si el objetivo era potenciar los lazos que consoliden una realidad autonómica o un estatus político y social lo más lógico hubiese sido que de partida se hubiesen creado dos fundaciones en aras a una tangible realidad histórica y actual que refleja la presencia de dos realidades, de dos pueblos, de dos regiones y de dos denominaciones con sus correspondientes símbolos: Castilla y León. A partir de aquí se podía trabajar desde el respeto mutuo en la construcción de una empresa e identidad común en igualdad de condiciones y lejos del centralismo apabullante vallisoletano que no sólo se impone en el ámbito político, sino que también en el económico. De hecho, si realmente los políticos de Valladolid y sus paisanos leoneses que le bailan su música quisieran realmente alcanzar esos objetivos empezarían por asentar la sede de las Cortes de Castilla y León en la ciudad de León, pues derechos históricos y de identidad le asisten. Ahora bien, si la respuesta de los políticos leoneses me parece coherente y acorde con el pensar y sentir de los leoneses, no de aquellos que viniendo de fuera tienen la obsesión de anular nuestra identidad como país o pueblo, la duda que se me plantea a la vista de los comportamientos pasados es si detrás de esa postura hay realmente un sentimiento o un empeño por defender el derecho histórico del Reino de León, la identidad de esta tierra, ni mejor ni peor que otras, y despejar de una vez por todas la incertidumbre de un futuro que, como se está demostrando en lo que queda de España después del invento de la tarta autonómica, pasa por el reconocimiento del pasado y por las actuaciones del presente, o si por el contrario tal movimiento al unísono se debe a una mera cuestión político-personal, a un interés meramente partidista por acaparar el voto del sentimiento y del rechazo, especialmente de los jóvenes leoneses que conscientes de su precaria situación y posibilidades, observan atónitos cómo tanto el PSOE o el PP colocan a jóvenes (mozas o mozos) como portavoces en las instituciones locales en un claro intento de leonesismo y de captar el voto joven leonés toda vez que las encuestas y la realidad le dicen que éste tenía otra dirección y una carga cada vez más fuerte de leonesismo sociológico . Por el contrario, el otro partido, UPL retiró de la última lista a uno de sus concejales jóvenes que más había trabajado y hecho en la anterior legislatura por la juventud y por la cultura leonesa. A los hechos y realidades me remito. Pero, como quiero creer en la honestidad de nuestros políticos me congratula el conocer que las instituciones leonesas parecen estar de acuerdo en la puesta en marcha de una fundación leonesa que de algún modo ponga freno a la desidia, a la despoblación, a la muerte de esta tierra y que no iría contra nadie, sino que a mi modo de ver debe ser realista y acorde con los tiempos, pero desde el respeto de las propias identidades e intereses. En este contexto ya es hora de que nuestros políticos sepan que la historia y los historiadores tenemos algo que decir, incluso a la hora de denominar dicha fundación, pues desde mi modesta opinión creo que el nombre de Reino de León sería el más idóneo y el que mejor reflejaría el derecho histórico y la identidad leonesa pues no en vano el Reino de León no sólo mantuvo su posición privilegiada en el seno de la corona de Castilla, sino que los reyes le conservaron hasta el siglo XIX el derecho consuetudinario leonés, sus formas organizativas, sus instituciones como el Real Adelantamiento de León, etcétera, etcétera. Hasta tal punto se desarrolló una unidad político administrativa, territorial y humana que hasta la reformas contemporáneas una persona de Toreno, de Cacabelos, de Bustillo el Páramo, de Boñar, etcétera, se identifica en la documentación como vecino de su pueblo o villa, como vasallo de una determinada jurisdicción y como miembro del Reino de León . Bienvenida sea, pues, esta posible fundación o cualquier otro proyecto que de alguna forma nos implique a todos los que realmente sentimos León y tenga como objetivo colaborar en garantizar el futuro de esta región y de sus gentes sin tener que emigrar, como tuvieron que hacerlo los leoneses de la montaña en el siglo XIX por falta de alternativas económicas y agrícolas. Pero, si tal fundación se va a convertir en un mero instrumento político de relumbrón, utilizado por los de siempre para mermar socialmente y para que unos pocos aseguren grandes sueldos millonarios como los percibidos en otras fundaciones o instituciones como el Instituto Leonés de Cultura o el Consejo Comarcal de El Bierzo, etcétera , mi humilde opinión es que la cosa quede como está y que ese dinero se utilice para aliviar a los leoneses más necesitados, que hay muchos. A su vez, si esa posible fundación ha de servir o tener como objetivo el mero llanto o victimismo, el simple compadreo político o la confrontación frente a otros o contra teóricos enemigos, como planteara en la prensa el político berciano don Tarsicio Carballo al afirmar sin rubor y desde la más supina ignorancia que su partido tuvo y tienen como objetivo único o principal el de luchar contra el enemigo leonés , entonces más vale dejar las cosas como están y que cada uno se salve como pueda hasta que se agote la paciencia del pueblo leonés.