LA VELETA
Llega a Zapatero
AL PSOE las cosas se le complican y mucho. El resultado de las elecciones catalanas ha tenido un gran derrotado: Pascual Maragall que vuelve a perder frente a Corvengencia i Unió por segunda vez por una diferencia de cuatro escaños. Es verdad que ha ganado en numero de votos -algo más de cinco mil- pero sólo un improbable pacto PSC-ERC-IU le permitiría gobernar de una forma, además, muy inestable. Independientemente de que esta derrota posiblemente descarte a Maragall para ser el cartel electoral dentro de cuatro años, las cosas en el Partido Socialista -ya bastante complicadas- se vuelven casi sombrías. Su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, se presentará a las elecciones generales con el sabor amargo de dos derrotas en las autonómicas de Madrid y Cataluña y con el consiguiente escándalo político que acompañó a las primeras. Esta es una malísima carta de presentación que ahora debería hacer reflexionar a los socialistas. ¿Cual ha sido el gran error de Maragall apoyado por José Luis Rodríguez Zapatero? Pues está claro que intentar hacer bandera ideológica del nacionalismo, meterse en camisas de once varas y competir en una carrera que no era la suya sino de CiU y ERC. El electorado, puestos a elegir ha preferido optar por el nacionalismo en estado puro que por una opción edulcorada que era la que defendía Maragall. No es la primera vez que a los socialistas las urnas le pasan factura por su aproximación al nacionalismo y de eso Zapatero debería tomar buena nota si no quiere seguir cosechando fracasos y debilitando un liderazgo que hasta ahora se ha demostrado incierto. EL PSOE es un partido nacional de carácter federal, lo que le permite distanciarse de los nacionalistas sin necesidad de, por eso, aproximarse al PP. Su discurso ha de ser claro y transparente sin que permanentemente aparezca la sombra de la duda en torno a si tiene una idea clara del concepto de España como Nación. Este argumento utilizado como ataque político por el PP está calando en el electorado que, de nuevo le ha dado la espalda en Cataluña. Con estos resultados los socialistas deberían hacer autocrítica, entonar el mea culpa y no meterse en veleidades propias del nacionalismo que no les conduce a ninguna parte.