FRONTERIZOS
Desconcertados
FERNANDO López Blanco no volverá a ocupar su puesto como profesor en el Conservatorio Cristóbal Halffter de Ponferrada después de las vacaciones navideñas: empezará en Oviedo una nueva etapa de su vida profesional enseñando composición, que es su gran pasión. Se ha ido de Ponferrada con la misma discreción con la que llegó, más o menos hace seis años y, probablemente, a muy pocos ciudadanos más allá de su círculo laboral y del pequeño y fragmentado mundillo de la música local, importará su ausencia. Quizá ni siquiera entiendan esta columna en la que el nuevo destino de Fernando nos alegra enormemente por él, puesto que lo acerca a un entorno más enriquecedor, pero lo sentimos por nosotros, por los ponferradinos que amamos la música, que nos quedamos a partir de ahora un tanto «desconcertados». En este tiempo, además de dar sus clases en el Conservatorio y asumir la responsabilidad de su joven orquesta, que ha crecido enormemente bajo su batuta, Fernando López se ha ocupado de la dirección musical de la Polifónica Flores del Sil y de la Banda de Música Ciudad de Ponferrada, agrupaciones en cuyo desarrollo último ha tenido mucho que ver la mano de este joven que todavía ha tenido tiempo para componer y estrenar algunas piezas musicales de una gran sensibilidad, de un gusto exquisito y con un sentido de lo contemporáneo pleno de sabiduría. Y todo con el ego sorprendentemente poco desarrollado para un artista de su talento y en un sector como la música, donde no es infrecuente que el capaz de dar dos palmadas dentro del compás se sienta Bach. Desde la tristeza de no poder contar con él para el desarrollo musical de esta ciudad un tanto sorda, les recomendaría que se quedaran con el nombre: no tardará mucho en sonar con la fuerza que Fernando López se merece.