TRIBUNA
Autonomía para León
DICE el PSOE que si llega al poder dará vía libre a la reforma de los estatutos de autonomía. Hace poco decía que reformaría la Constitución. Sabemos también que se están cociendo cambios importantes en el País Vasco, en Cataluña o en Andalucía. Como es habitual en estas fechas navideñas, tenemos la costumbre de compartir las fiestas con la familia, por eso escribo este texto desde casa de mis suegros cántabros. Lo que hoy es la comunidad autónoma de Cantabria, antes era la provincia de Santander, origen de Castilla y «mar de Castilla»; pero se separó y recuperó el nombre de su etnia primigenia después de haberla perdido hace 2000 años a manos de los romanos. En el Imperio Romano los cántabros se disolvieron englobados junto con otros pueblos en el convento jurídico cluniacense. Dos mil años después han reaparecido. Es evidente para todo aquel que no esté ciego que la historia da muchas vueltas y que en política nada es definitivo ni para siempre. Esta idea de que todo es posible es la que quiero remarcar y transmitir hoy. En política, insisto, no hay nada definitivo; en cada momento estamos construyendo el futuro. Por tanto, que no diga nadie que a los leoneses nos han robado la posibilidad de la autonomía definitivamente. En la Gran Guerra que Roma nos planteó hace aproximadamente 2025 años, el ejército conjunto de todas las tribus ástures se reunió y organizó un ataque simultaneo a las tres legiones romanas pero la delación de unos traidores de la tribu de los brigaecinos alertó a los romanos y desbarató los planes ástures y aquello fue decisivo en el curso de aquellos acontecimientos. Hace 25 años se reorganizó España y nos dotamos de una constitución mediante la que recuperábamos la monarquía y la democracia; una constitución para «proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Una constitución para «promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida». En el gobierno de entonces había un leonés, y fue él quien actuó para que el pueblo leonés no pudiera realizar lo mismo que los demás. Todos los pueblos de España se constituyeron en comunidades autónomas dentro del Espado Español. Al pueblo leonés, mediante la actuación personal del ministro de la UCD, el leonés Rodolfo Martín Villa, que así se llamaba, se le negó la posibilidad de ejercer este derecho. Con ello se nos truncó lo que la Constitución nos prometía: el ejercicio de los derechos humanos, nuestra cultura, nuestra tradición, nuestras instituciones, el progreso cultural y económico y una digna calidad de vida. Ya sabemos que estas cosas son relativas, es decir que no hay manera absoluta de medirlas si no es en relación al nivel que alcanza en nuestros vecinos. Y medido así, vemos que hemos perdido y seguimos perdiendo posiciones relativas respecto a los demás pueblos de España. La emigración, el envejecimiento de la población, el desmantelamiento de la estructura económica, la desvertebración del territorio mediante la política de vías de comunicación, la ocultuación de nuestra historia, la negación de nuestros signos de identidad, etcétera¿ Todo ello discurre por la vía que marcó un leonés seguidor de aquellos traidores brigaecinos. Y va encaminado hacia la desaparición y hacia la extinción de un pueblo. Hoy, otro leonés aspira a conseguir el poder en España. Y el pueblo leonés puede temblar. ¿Será posible empeorar? Sí, sí es posible y, de hecho, ya ha amenazado con tomar las medidas que nos hundirían aún más. Aunque no hayamos realizado el derecho a la autonomía que la Constitución nos reconoce, el derecho está ahí; y, mientras esté ahí, algún día lo consumaremos. El peligro está en que las reformas constitucionales que Zapatero ha prometido se perpetren y entonces desaparezca de la Constitución el derecho de León a su autonomía. Incluso dentro de esta comunidad autónoma León tiene un reconocimiento en el nombre y en el articulado de su estatuto. Y también este mínimo podría desaparecer. Pero mientras la Constitución sea la que es, es posible llegar a alcanzar, aunque sea con 25 años de retraso, la autonomía para León. Una autonomía no es más que una Ley Orgánica que aprueba el Parlamento Español. Esto está al alcance de una llave. Próximamente un número cada vez mayor de leoneses vamos a expresarnos para que nadie olvide que, aunque humillado y arruinado, León está aquí, está vivo y tiene los mismos derechos que los demás pueblos de España.