EL BALCÓN DEL PUEBLO
No saben, no contestan
TODOS los grupos parlamentarios, excepto el PP, han pedido al Gobierno que explique el uso que hizo del informe de la Central Nacional de Inteligencia (CNI) sobre la entrevista mantenida por el líder de ERC, Josep Lluís Carod Rovira y la cúpula de Eta en el sur de Francia. Sospechan que se ha utilizado con fines partidarios. El Gobierno va a callar. Lo ha dejado claro el presidente, José María Aznar, cuando ha replicado: «Que no sumen a la vergüenza el insulto». Han echado a voleo la cizaña y ya acabará por si sóla con la cosecha. Escuché ayer a Eduardo Zaplana, ministro portavoz, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, y pude comprobar que estaba tenso y tieso como un palo seco. Lo pasó realmente mal. A preguntas de los periodistas sobre el tema, calló como un muerto. Flotó. No le constaba que hubiera llegado el informe de la CNI sobre la entrevista de Carod Rovira y Eta a ningún despacho gubernamental, ni tampoco a ningún ministerio. Fue el destino, siempre tan ingenuo y concluyente. Zaplana tampoco sabía por qué y para qué misión habían salido dos buques de guerra españoles, el «Canarias» y el «Patiño», hacia Guinea Ecuatorial, a petición del presidente de este país, Teodoro Obiang, un dictador con categoría de cabo, operación de apoyo que finalmente no prosperó al ser denunciada a tiempo. La alta política, a veces, se revuelca con la menor. A José María Aznar le preguntaron sobre el numantinismo del corregidor de Toques, 71 años, indómito y arrogante, acusado de abusos sexuales a una menor, quien se niega a aceptar la autoridad orgánica del PP. Despachó el asunto de este tenor: Yo ya no soy dirigente del partido. Como si olvidara también que sigue siendo presidente del Gobierno. La técnica ahora es no contestar a nada. Hasta se les olvida que son dirigentes. El primero y más elemental deber de todo dirigente democrático es explicar públicamente por qué hace lo que hace o deja de hacer lo que no hace. Ni José Mª Aznar, ni Rajoy, que no admitió preguntas en su comparecencia ante los medios informativos, ni Zaplana, dieron explicaciones. Quedaron en evidencia sus casi nulos talantes democráticos. Por lo demás, Carod Rovira salió del «Gover» de la Generalitat antes de lo previsto. Ojalá Pasqal Mraragall lo pierda de vista para siempre. En el PP berciano también quisieran perder de vista a algunos candidatos a las elecciones generales próximas. A última hora de la tarde, las listas estaban cerradas con estos nombres. Al Congreso de los Diputados: Juan Morano, Baudilio Tomé y Mar González Pereda en su trípode de salida. Y al Senado: Mario Amilivia, Eduardo Fernández y Trinidad García. El Bierzo seguía bufando. La oficialiad no ha digerido el derribo de Ángel Escuredo. Hasta llegaron a contemplar el hermanamiento electoral, calculadora y datos sobre la mesa, con la UPL. Y en esto, jo, la Ponferradina, ante el ojo nacional de la tele, cuando asomaba la cresta para llegar a lo más alto, va y pierde en el Toralín (0-1) ante el Alcalá. La dicha plena es una majadería.