EL BALCÓN DEL PUEBLO
La verdad antes de votar
TODA ESPAÑA fue Madrid el pasado viernes. Jamás en nuestro país se había producido una unanimidad semejante. La magnitud de las manifestaciones fue proporcional a la tragedia sufrida. Al mayor atentado de nuestra historia respondimos con la protesta del silencio -que es la que hiere de verdad- más grandiosa de la democracia. La protesta del silencio está avalada por la razón; la del grito, por las vísceras. Toda España fue Madrid. Y toda Europa. Y todo el mundo. La enorme tragedia que desjarretó la vida de doscientas personas -seguirá creciendo la lista de esquelas-, que acabó con la campaña electoral, sobrecogió el ánimo, nos llenó de rabia, emocionó nuestros corazones por la solidaridad, va a tener hoy respuesta en las urnas. La elecciones generales de 2004 están marcadas por el 11-M. Hemos llenado las calles de solidaridad con Madrid o en protesta contra la guerra ilegal de Irak. Hoy debemos llenar las urnas. Nos jugamos algo tan importante y profundo como el Gobierno de la Nación para los cuatro años próximos. A la votación de hoy, con prólogo de espanto, se llega sin saber la verdad oficial sobre la autoría del atentado. No seré yo quien caiga en lo que alguien ha calificado como petición del «voto obsceno». Existen dudas, pero cada vez menos. Y tenemos derecho a conocer la verdad. Una verdad que nos ocultarán hasta el día después. Desde esta balconada me niego a la utilización del terrorismo como arma política. A lo que no me niego es a la verad. Se la debemos a los muertos y a los heridos, a sus familias y a nosotros mismos. Y la verdad sólo tiene un camino, aunque desde el Gobierno se la quieren buscar muchos atajos. El uso electoral de las muertes es indecente, pero la ocultación de la verdad es una perversión política inasumible por los ciudadanos. Un clamor sorduno se escuchaba ayer en la ciudadanía española. Desconfían del Gobierno. Ha faltado tantas veces a la verdad, que ya no tiene credibilidad. El Gobierno se escuda en la investigación para no proclamar qué organización fue la autora de la bandolería. Sin embargo, el CNI (Centro Nacional de Inteligencia) ya había adelantado que la masacre madrileña fue provocada -con el 99% de certeza- por una cédula terrorista de Al Qaida. Item más: los dos amigos predilectos de José María Aznar, George Bush y Salvio Berlusconi, han lamentado que el apoyo de España a la guerra de Irak le haya causado esta catástrofe. Ante le evidencia casi absoluta, miles de personas se concentraron a la caída de la tarde ante la sede madrileña del PP, en la calle Génova. Ocurrió también en León y en otras ciudades. La demanda era inequívoca: «Queremos saber la verdad antes de votar». La presión fue de tal naturaleza que el ministro de Interior, Ángel Acebes, convocó rueda de prensa a las ocho de la tarde. Anunció la detención en Madrid de tres marroquíes, dos indúes y otros dos españoles relacionados, supuestamente, con la trama de los «trenes de la muerte». Blanco y en botella, suelo decir, son siempre sopas de leche, pero esa verdad oficial no la hemos arrancado antes de votar.