VUELTA DE TUERCA
Un cambio radical
LAS FUERZAS de ocupación de Irak empiezan a ser hostigadas a cara descubierta por grupos que nada tienen que ver, sino al contrario, con Sadam Huseín ya que los chiíes fueron duramente reprimidos por el dictador. Esto reafirma la tesis de que estas fuerzas no están desempeñando una tarea de pacificación: bastante tienen con protegerse a sí mismas. Todo ello sugiere que debe haber un cambio muy profundo en el planteamiento aliado. Ciertamente, la cada vez más insostenible situación sólo podrá modificarse si la ONU decide ponerse, con toda claridad, al frente de una nueva fuerza internacional de paz que debe ser aceptada por los principales actores iraquíes. Mientras tanto, para nosotros, la pregunta clave, y terrible, sigue siendo: ¿qué hacemos allí?