EL RINCÓN
Que se sepa
SE HA HECHO justicia a sí mismo el presidente Rodríguez Zapatero al declarar que, en sólo 45 días de Gobierno, ha adoptado una decisión cada cuatro días. Y no sólo una decisión cualquiera, de esas que otros toman con la misma facilidad con que toman una copa, sino una decisión «trascendente y positiva». La verdad es que lleva un buen ritmo, sin caer en el cambio intranquilo, y hace muy bien en reconocerlo. Hay cosas que si no se las reconoce uno no se las reconoce nadie. Hacerlo no tiene nada que ver con la jactancia, sino con la pura justicia. Fiel a ese espíritu, la vicepresidenta primera, maría Teresa Fernández de la Vega, acaba de comunicarle a los altos cargos del Gobierno otra decisión trascendente y positiva: que hagan públicos sus patrimonios. En general, a los españoles les interesa casi en idéntica medida el dinero de los otros como el suyo. Igual que en chotis, desean saber de algunos «de dónde sacan pa tanto como destacan». Quizá esto tenga algo que ver con la envidia, que sigue estando flaca por mucho que se alimente, pero sin duda tiene más relación con la insaciable curiosidad. La gente quiere que se sepa si el famoso Plan de Austeridad general para reducir los gastos generales del Estado en 2.000 millones de euros corre sólo de nuestra cuenta o van a colaborar en alguna proporción, aunque sea pequeña, los altos cargos. Mucho más interesante que saber el patrimonio con el que cuentan estos señores al entrar, sería dar a conocer el que tienen al salir. Claro que un dato depende de otro y si no se dispone del primero no pueden establecerse comparaciones. ¿Cómo enterarse de la rentabilidad que se obtiene del hecho de sacrificarse por nosotros? Eso de hacer públicos los patrimonios privados no podrá aplicarse hasta que no se modifique la actual Ley de Incompatibilidades. Además, ya hay una salvedad: no se divulgarán los datos que pueden comprometer la seguridad del declarante. Total, que para enterarnos habrá que contratar al director de la CIA, ahora que lo han echado y ha tenido que colgar la gabardina.