Diario de León

CON VIENTO FRESCO

Sorpresas de la política

Publicado por
JOSÉ A. BALBOA DE PAZ
León

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¡VAYA SORPRESA me he llevado en la elección de delegados de Ponferrada al congreso comarcal del PSOE!. La sorpresa no ha sido por los enfrentamientos, las familias -mejor banderías-, las riñas o la crispación. La sorpresa para mi la han dado los militantes de la corriente Nueva Izquierda, los antiguos comunistas que han terminado en el PSOE. El sino del PCE, esto como excurso, ha sido dramático y aciago respecto al PSOE: primero les cedieron los votos, luego los afiliados y por último Rodríguez Zapatero les arrebata hasta sus programas, o mejor proclamas antisistema de Llamazares. Quizá por eso, Anguita amenaza con volver, ¡uf, qué miedo!. La sorpresa ha sido ver cómo camaradas y amigos que llevan unidos en la política un cuarto de siglo se presentan ahora divididos: unos, Leandro Arias y José Fernández Casas, van en la lista de la dirección, con Charo Velasco y su marido; otros, como Ricardo González y Jesús Gómez, van en la de los críticos, con Conrado Alonso y su hijo. Se me escapa el porqué de esta división que no augura nada bueno. Por ahora, en la elección del sábado, los críticos han vencido de manera rotunda. En el que no hubo ninguna sorpresa fue en el congreso de la UPL, recientemente celebrado en Astorga. Ni la hubo en el congreso ni tampoco en lo sucedido después, con la huida hacia adelante de su fundador, Rodríguez de Francisco, quien esta semana dejaba ruidosamente el partido, aunque no las prebendas en el ayuntamiento de León, las cortes o en Caja España. Dichos prebendas son suyas por méritos propios, ¡cómo las va a dejar! Desde hacía tiempo las diferencias personales en el seno del partido eran demasiado grandes para que pudieran convivir en él ciertas personas excesivamente pagadas de si mismo. Esta rivalidades en torno a los cargos y prebendas son algo normal cuando no existe una ideología política y programas coherentes. En la UPL sólo hay una instrumentalización de los sentimientos leonesistas, la mayoría de las veces inducidos, de los votantes. Este partido, como es bien sabido, no mantiene una política de pactos provinciales con el PP o con el PSOE, sino que deja libertad a sus agrupaciones para que en cada municipio pacten en función de los intereses propios de los militantes del lugar. ¡así les va! Rodríguez de Francisco no ha visto su defenestración como un necesario proceso freudiano de muerte del padre para que los hijos, es decir el partido por él creado, puedan autoafirmarse y consolidarse sin su tutela. Teme, como Tarsicio Carballo respecta al PB, que estos advenedizos destruyan en meses su labor de años. Ve su caida como una conspiración del PP para cambiar los pactos, que dicho partido mantiene con el PSOE en la ciudad de León. La confirmación de su conjetura es Torre del Bierzo, donde una alianza del PP y la UPL desbancó el viernes a la alcaldesa del PSOE. Se olvida que en esta ocasión la moción de censura era una cuestión de higiene democrática, por las irregularidades cometidas por María José Estrada en los últimos meses. La división ciudadana, provocada por la ex-alcaldesa, ha sido todo un ejercicio de irresponsabilidad, cuando no un esperpento, que la dirección socialista no debería haber consentido. Es cierto que el PSOE ganó las elecciones en Torre del Bierzo, pero no con mayoría absoluta; también lo es que el PP ganó las de León y, sin embargo, la UPL apoyó al PSOE. Este partido, repito, no tiene una política de pactos generales, cada uno hace lo que quiere. El firmado en León empieza a ser percibido por los campañeros de De Francisco como una losa, que han de quitarse de encima si no quieren que la UPL desaparezca en el único lugar en el que realmente tiene un peso significativo. En este sentido, sí que De Francisco es un estorbo para un pacto con el PP, no por las riquezas sin cuento -o con cuento- que reportará Zapatero a la provincia, sino porque a Francisco Fernández le puede hacerle sombra, pero a Amilibia es ya más difícil. Y eso no lo soporta.

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