EL BALCÓN DEL PUEBLO
El estado de la Comunidad
ANOCHE se quemaron en León los últimos fuegos artificiales de las fiestas de San Juan y San Pedro. Unas fiestas a las que pondrá broche de oro el concierto de B.B. King Blues Festival (B.B. King, Dr. John y Shemekia Copeland) en el León Arena, donde el día antes descolgó el cartel taurino el «Bombero Torero», con adiós del gran enanito de Astorga «Pepito». Otros artistas serán más altos, pero pocos tan grandes como este maragato. En otras latitudes de Castilla y León hoy es el día grande. Y también en el Palacio de Fuensaldaña, donde se escenifica el debate sobre el estado de la Comunidad. Es el primero de Juan Vicente Herrera y el primero también de esta legislatura. El presidente de la Junta acude al debate con la realidad de una Comunidad anestesiada, como si estuviera durmiendo una profunda siesta, de esas que recomendaba Camilo José Cela: de pijama y orinal. Quizá con la única excepción de León por razones de estricta necesidad. Como pregonaba ayer este periódico en primera página, los indicadores económicos relegan a León a los últimos puestos de la Europa ampliada. El informe de la Comisión Europea dibuja una cifras actuales tremendas, que se volverían terroríficas para el futuro si no se invirtieran las tendencias a la inactividad y al envejecimiento. Juan Vicente Herrera puede subir al estrado de las Cortes de Fuensaldaña y presumir, satisfecho, de la situación de la Comunidad Autónoma. Pero como he repetido no pocas veces desde este balcón, con la excepción de Valladolid, esta Comunidad se está convirtiendo en un gigantesco desierto. Y muy especialmente: León, Zamora y Salamanca. Es el gran eje al que pretende lubricar el Consejo de Ministros que se celebrará en León el próximo 23 de julio. Ya sabemos que estos argumentos objetivos de nada valen para los «mañuecos» de turno, que se comportan desde Valladolid con la misma ceguera e insensatez que los «acebes» desde Madrid. Para ellos la política es, sobre todo, un juego de supervivencia personal en el que todo consiste en negar la evidencia con la cara de póker más dura que se puede poner, entre consignas o descalificaciones sin sentido. O mejor dicho: despreciando la inteligencia y el sentido común de los ciudadanos. Pero los hechos son tozudos. No hay propaganda que los disfrace. Separando las voces de los ecos, la realidad nos baja de la nube y nos obliga a tocar el suelo. Y esa realidad tiene esta lectura: Castilla y León se encuentra a la cola de los indicadores socioeconómicos de España. Algo, digo yo, tendrá que ver en ello un gobierno regional que desde hace 17 años está en manos del PP. ¿O es que el gobierno de la Junta no tiene ninguna responsabilidad en este estado de cosas?. Hoy, en jornada a «full time», se debate sobre el estado de la Comunidad. Entre que es fiesta en varias provincias, la vacación que llama a la puerta y la consigna de todo va bien, aunque pueda empeorar, no se avanzará ni un milímetro. Un debate que sólo acumulará propaganda.