AL DÍA
Un drama humano
QUIZÁ NO SEA pertinente una regularización extraordinaria, pero la presencia entre nosotros de cientos de miles de personas en situación de indigencia y de frecuente explotación necesita una solución. Los derechos humanos no son puras entelequias: deben conformar una ética pública, que considere inadmisible la marginalidad de estas muchedumbres. No es lícito que las autoridades miren hacia otra parte cuando muchos seres humanos padecen la angustia indescriptible de su propia inseguridad.