FRONTERIZOS
Otra vez
OTRA VEZ el disparate, la inoperancia, o, por qué no decirlo claro, la canallada en forma de decreto ha caído sobre Médulas, un paraje condenado a ser públicamente despedazado, con premeditación, alevosía y compendio enciclopédico de la estulticia humana y de la incapacidad administrativa. Es la tercera vez que incumplo mi promesa de no volver a escribir una línea más sobre este lugar, que algún día será estudiado como modelo de gestión catastrófica de un espacio singular, único en el mundo, que podría haberse convertido para los municipios de la zona en una mina de oro similar a la que el imperio explotó aquí hace dos mil años y para el Bierzo en su mayor joya de proyección internacional, pero que sin embargo agoniza bajo los arañazos de la incuria, los personalismos, la ignorancia, el manoseo administrativo y los intereses de la especulación depredadora. Ahora, después de los espectáculos vergonzosos que se han visto en los últimos años, de las acciones descoordinadas, cuando no puramente contradictorias con el espíritu del paisaje, de los enfrentamientos mezquinos, de la rapiña turística de corto alcance, de los proyectos megalómanos que para nada encajan con el nivel de desarrollo y gestión de las infraestructuras, la administración regional permite ampliar la macro cantera de explotación de áridos que, si en estos momentos provoca un ya escandaloso impacto visual sobre este singular vestigio de la inteligencia de la naturaleza, fagocitará en el futuro toda la belleza del espacio. Quiero creer que la presión pública sobre el gobierno regional permita dar marcha atrás a esta ampliación o pueda equilibrar al menos el juego de intereses que se nos escapa al común de los mortales, pero estremece pensar en la ligereza y el desprecio con que funcionan los altos despachos.