LA VELETA
Apuros de Aznar
AZNAR sigue siendo Aznar. Es decir, continúa insultando a quienes se atreven a preguntar en voz alta por el dinero de los contribuyentes gastado, entre otras cosas, para contribuir a que en Estados Unidos le dieran una medalla. Ya sabemos que en Estados Unidos sin un 'lobby' que te avale no eres nadie, pero lo que los ciudadanos nos preguntamos es si nuestro dinero había que gastarlo en una medalla y en que beneficia eso a los intereses de España. El ex presidente no responde a esas preguntas, sólo insulta y amenaza a quienes se han hecho eco de ese contrato entre el Ministerio de Exteriores de España y un 'lobby' norteamericano, en el que, al parecer, se afirma que tuvieron que hacer gestiones para que a Aznar le dieran una medalla, y que les costo Dios y ayuda llenar el salón de actos. Si el ex presidente vuelve, y yo soy de las que creen que regresará a la política activa, se vengará de quienes han osado hacer preguntas que puedan empañar la imagen que tiene de sí mismo. Durante ocho años Aznar se ha creído su propia propaganda, se ha ensimismado escuchando las radios afines, releyendo los periódicos que le jaleaban, viendo los telediarios y se ha creído que es quien decían y mucho más. Los suyos le describían como «un semi dios austero» al que no se le podía tentar por la vanidad y cada alarde de vanidad le echaban la culpa a Ana Botella. Aznar y el PP se dedicaron a perseguir toda disidencia, no digo en sus filas, que con la disidencia interna acabo sin inmutarse, sino que persiguió con saña a todos los que en este país se atrevían a llevarle la contraria o a discrepar. No cabía más opinión que la de decir que era el mejor y que cuanto hacia era perfecto. Ahora el ex presidente se encuentra con que tiene que dar explicaciones sobre sus propias palabras. Hace unos días presumió como un gallo de poseer documentos secretos del CNI, y ahora se ha tenido que desmentir a sí mismo, asegurando que no posee ningún papel. ¿Cuándo dijo la verdad? Su corte mediática, que sigue intacta, exige que todo el mundo le crea y le dejen en paz porque, dicen, su honorabilidad está fuera de toda duda. gobierno de Aznar. La verdad es que tiene razón José Blanco: en lo de intentar acabar con el prestigio de un ex presidente, y de un presidente en activo, el PP puede dar un «máster».