Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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EL PRESIDENTE del Gobierno, a pesar del calor que hace, ha puesto en marcha su proyecto de España plural. Un largo camino si se va por la vía recta y no se buscan atajos. De momento, ha empezado su ronda de entrevistas con los presidentes de las 17 comunidades autónomas, cada uno debidamente acompañado por sus justas reivindicaciones. Con un exquisito sentido de sus deberes de hospitalidad, el anfitrión lo primero que les hace ver, antes incluso de que expongan su punto de vista, es la bandera de su región. ¿Será por banderas? Quizá lo haga para que se sientan como en casa o para que entren al trapo, pero en todo caso lo de La Moncloa tiene tela. «Varia España», dijo Azorín, pero varia no es lo mismo que plural, entre otras cosas porque no hay sinónimos. A fuerza de buscar rasgos diferenciales y características propias hemos encontrado bastantes más de las que había y puede llegar un momento en el que los que nos sentimos españoles dudemos si somos extranjeros en nuestra patria, turistas o extraditados. Demasiados mayorales para el toro de Iberia. Del legítimo sentimiento de amor a la tierra donde hemos nacido, y al mar, en mi caso, podemos pasar a una rivalidad que desembocará necesariamente en la confrontación. Se habla demasiado de las identidades nacionales en un país de distancias íntimas. En el pueblo donde vivo la mayor parte del año y de mis últimos años, Rincón de la Victoria, a los que residen en La Cala del Moral, que está a cuatro pasos y a tres brazadas, se les llama «moros», con evidente tono despectivo, ya que cuando se habla de moros nadie piensa en Abderramán III, que tenía los ojos claros y la mayor biblioteca de su tiempo, sino de los pobres que vienen en pateras. Intrigado por el calificativo, pregunté cómo nos llaman los de La Cala del Moral a los que residimos en Rincón de la Victoria. «Moros», me contestaron. Si viviera mi paisano Cánovas diría que español es el que no puede ser ninguna de las 17 cosas, todas tan respetables y tan parecidas entre sí, en las que hemos centrifugado a España.

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