Diario de León
Publicado por
PEDRO CALVO HERNANDO
León

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VEAMOS el cambio que se vive en el mundo autonómico y territorial. Yo no sé en que quedarán al final las transformaciones que se atisban. Lo que sé positivamente es que se ha abierto un debate libre y enriquecedor sobre una cuestión que igualmente había quedado incluida en el inmenso libro del anatema del Gobierno de José María Aznar. Era pecado mortal, peligroso y antipatriótico siquiera plantear la posibilidad de reformas constitucionales y estatutarias en materia de organización territorial del Estado. Las cosas estaban perfectamente como están y no había el menor motivo para pensar en ninguna clase de cambios. Esa era la doctrina oficial, impuesta muy duramente en el mundo político y apoyada fervorosamente por los fieles repetidores mediáticos del poder. Eso se fue a mejor vida, con lo que no sólo se abría el paso a posibles modificaciones de gran interés e importancia, sino que se terminaba con un clima de crispación, de contención y de sospecha que empobrecía a la democracia. Las últimas convocatorias electorales, además, han castigado severamente al Partido Popular en los territorios más sensibles, como Cataluña y el País Vasco, y han favorecido a los partidos nacionalistas y a los más autonomistas fuera de ese ámbito. La atmósfera política en Euskadi es realmente irreconocible si se la compara con la tremenda crispación que se había vivido en los últimos años. En Cataluña, los excelentes resultados de los partidos del Gobierno de la Generalitat han establecido una normalidad indiscutible en aquella comunidad autónoma. Todos los problemas, todos los debates, todos los conflictos que se quiera, pero con la consolidación de una fórmula de Gobierno tripartito de izquierda apoyado por una gran mayoría de la población de Cataluña. Recuerden que son los mismos tres partidos del Ayuntamiento de Barcelona y los mismos tres que, sin coalición, sostienen realmente al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el Parlamento de la nación. ¿Y pasa algo? No sólo no pasa nada sino que estamos asistiendo a una experiencia de entendimiento y diálogo que enriquece la convivencia democrática en un país que tan necesitado estaba de ello.

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