EN BLANCO
Café Miau
ASEGURA el nuevo seleccionador nacional de fútbol, Luis Aragonés que en el fútbol no existe la suerte; sólo cuenta la buena y la mala suerte. Atinada reflexión con cierto regusto filosófico, muy apropiada a la excéntrica personalidad de un personaje al que todo el país exige meter en cintura a nuestros muchachos, para que dejen de hacer el floripondio sobre la cancha y el combinado nacional recupere la alegría y ese justiprecio al buen juego que son los goles. Luis tiene razón en el tema de la suerte, pues no es lo mismo ser toro en España que Aznar en el Congreso americano. Y es que el calvario soportado por los animales en nuestra patria, especialmente durante los veranos, no tiene parangón en otros confines europeos, comenzando por la llamada fiesta nacional. Yo estoy totalmente a favor de los festejos taurinos, siempre que los matadores se dediquen a lidiar a sus respectivos progenitores. Pagaría hasta un palco por ver realizar a Jesulín una faena de aliño con su apuesto padre, rematada con el reglamentario descabello y un corte de rabo sin anestesia. Luego vienen los abandonos perrunos y otras barbaridades que esperemos atajen las nuevas leyes contra el maltrato dispuestas para el mes de octubre. En el otro lado de la balanza están los gatos, afortunada especie para quien se ha abierto una cafetería especializada en Nueva York, donde los mini-tigres encuentran protección, comida y buen rollo. Mis gatos ya preguntan la fecha de apertura del Café Miaú en León, para solazarse con delicadezas como picadillos de ratón y cubatas de hígado. Un lugar de marcha felina en el que puedan concertar citas cachondas, ronronear a sus anchas y, en fin, seguir demostrando al hombre, como vienen haciendo desde hace siglos, que nada hay tan tonto como el trabajo. 1397124194