Diario de León

EN EL FILO

¿Rajoy? El importante es Carod

Fernando Jáuregui

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PREGUNTO a un importante responsable socialista por la inminente entrevista, este martes próximo, entre José Luis Rodríguez Zapatero y el líder de la oposición, Mariano Rajoy. El responsable, que habla conmigo a título privado, me mira un instante y me dice: «¿Rajoy? La entrevista con Rajoy es casi de rutina; ya sabemos lo que va a haber, casi con toda certeza se puede prever lo que va a salir de ahí. Lo importante es lo que se digan el presidente y Carod>. El encuentro en La Moncloa con el aún líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Josep Lluis Carod-Rovira, tendrá lugar el próximo día 15, según fuentes gubernamentales. «Cuatro días después del 11 de septiembre», apunta mi interlocutor, que no esconde que el de las relaciones con Cataluña es el tema que provoca hoy mayores quebraderos de cabeza al Ejecutivo central, con ZP a la cabeza. Convendría que Rodríguez Zapatero saliese ya a apoyar explícitamente la difícil misión del ministro Sevilla, que, junto con el vicepresidente Solbes y probablemente también con la vicepresidenta Fernández de la Vega, compone el núcleo más sólido y más preocupado del Gobierno central. Sin olvidar, claro, a la ministra de Sanidad, que va a tener que poner sobre la mesa la ruinosa situación en su departamento, especialmente en Cataluña, donde la quiebra es un hecho. Pero para ello, claro, hace falta que primero el presidente haga un diagnóstico de la situación, y que algunas cosas se aclaren en Cataluña, donde las relaciones entre las fuerzas políticas es un hervidero. Dicen que el PSC está preocupado ante el avance de los nacionalistas, dicen que los nacionalistas están celosos del protagonismo del PSC en general y de Maragall muy en particular y que las conversaciones entre Convergencia i Unió y ERC, para llegar a un frente del nacionalismo, avanzan; a Artur Mas y a Duran i Lleida no les queda otro remedio, si no quieren -que no quieren, aunque quizá lo hagan- llegar a un pacto con el Partido Popular, con Piqué. Por lo que respecta a Esquerra, con fuertes tensiones internas, dicen que las relaciones con los socios socialistas son bastante difíciles, hasta el punto de que fuentes consideradas cercanas a Maragall hacen circular ya la posibilidad de que el president celebre el primer aniversario del tripartito convocando elecciones autonómicas anticipadas. Lo cual, por supuesto, no es más que un globo sonda sin fundamento real, piensan casi todos. Todo esta ebullición concede mayor relieve al encuentro entre ZP y Rajoy, el martes. Los dos principales partidos políticos españoles, que representan la voluntad de veinte millones de votantes al menos, tienen que llegar a un entendimiento sobre la estructura territorial de España y las autonomías. No puede el PP atrincherarse en el ardor guerrero y el no nos moverán de Aznar: tienen que evolucionar en sus posiciones. Ni pueden los socialistas favorecer durante más tiempo la actual confusión que reina al respecto, incluso en el supuesto de que hasta ahora haya sido una confusión voluntariamente pretendida. En Cataluña, y ante el avance del plan Ibarretxe, que ya tiene garantizada su aprobación en el Parlamento vasco, PSOE y PP tienen que llegar a un acuerdo leal y completo. Los españoles se lo están reclamando. Claro que hay que ser muy optimista para pensar que este acuerdo entre Zapatero y Rajoy pueda ser posible a corto plazo, por más que el presidente del Gobierno y el próximo presidente del PP sean dos personas dialogantes, templadas, condenadas a entenderse en algún momento de esta Legislatura en algunas cuestiones cruciales para la sociedad española. Lo que ocurre es que la muy fluida situación en Cataluña, donde la Diada de este año alcanzará cotas especialmente significativas de reivindicación nacionalista, reclama planes concretos, tajantes, urgentes. Ya hay, dentro de sus propias filas, quien reclama a Zapatero menos alardes de avances contra los carcas y más agarrar por los cuernos este toro, que se desmanda.

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