Creado:

Actualizado:

HACE bien el Gobierno de Zapatero en intentar no inflamar demasiado el conflicto con la Iglesia; no se pueden abrir tantos frentes a la vez. Y, sin dejar de tener cierta razón en lo tocante a la confesionalidad del Estado español, acaso ha pecado nuevamente de precipitación a la hora de poner en marcha sus ideas o ideales, entre los que el laicismo ocupa lugar preferente. Tengo para mí que existen sectores episcopales poco acostumbrados al diálogo con el poder seglar. Pero tampoco cabe desconocer un cierto iluminismo en algunas actuaciones de otro sector del Ejecutivo. Y bien es cierto que, en lo tocante a las formas, el Gobierno las mantiene mejor que el portavoz radiofónico de la Conferencia Episcopal, que está llegando a cotas periodísticamente intolerables en sus ataques. El Gobierno no puede mantener tantos frentes abiertos, ya digo, pero tampoco se trata de que su presidente conceda la primera entrevista radiofónica a quien ni siquiera guarda, dentro de cuanta crítica sea precisa, las mínimas normas de cortesía y respeto. Ello nos lleva a la existencia, de nuevo, de dos españas, de papel y de las ondas. De nuevo el blanco y el negro, sin colores intermedios, de nuevo la falta de análisis sosegado, de nuevo la sombra de la crispación. Ya digo: no es solamente Bush o la CEE; el Gobierno de ZP tiene también que atender al complicadísimo campo mediático, y a algunos sectores profesionales enfadados por sus primeras actuaciones y declaraciones, que son las que permanecen durante largo tiempo, envenenando relaciones y mentes.

Cargando contenidos...