AL TRASLUZ
Chirridos
LA TELEVISIÓN pública proyectó en días pasados un reportaje sobre las convicciones religiosas de Bush y cómo las está utilizando en su campaña. Podía haberse titulado El rifle y la Biblia, como la película de John Wayne. No se trata de negarle a un político su derecho a proclamar su fe, pero palabras y actos han de ir a la par. Dios no ayuda a ganar elecciones, para constatarlo bastaría con recordar algunos monstruos que llegaron al poder mediante las urnas; y de tener candidatos preferidos, intuyo que son los desheredados de la tierra y no los patriarcas del petróleo. Dar a entender que uno tiene en un proceso electoral a Dios de su lado es presuntuoso, fanático y, además, mentira. Las argumentaciones religiosas de líderes como Walessa, Gandhi o Luther King no chirriaban ¿por qué nos chirrían tanto las de Bush? Quizá porque la espiritualidad no es comida rápida. En España, la legislación de lo religioso será objeto de intenso debate, con la gran manifestación que preparan distintas diócesis contra medidas del Gobierno. Junto a las reflexiones importantes -en ambos posicionamientos-, asistiremos también a un desfile de improperios colaterales. Sin negar la existencia de interpretaciones antagónicas, lo cierto es que personalmente no detecto persecución religiosa alguna, ni una cruzada puritana en marcha. Lo que sí advierto es una sociedad viva y con importantes retos éticos y espirituales ante sí, no sólo los económicos. Pero debe primar siempre el respeto al otro. Dios no ayuda a ganar elecciones...pero el diablo, tampoco.