EL RINCÓN
La tarifa
BLANCAS y radiantes vienen las novias rusas, ucranianas, letonas o lituanas. Les urge contraer matrimonio, no porque quieran cambiar de estado civil, sino porque quieren cambiar simplemente de Estado, ya que en sus respectivas patrias se pasa muy mal. Parece que los matrimonios de conveniencia aumentan cada día en España y en todos los países que padecen o gozan de una fuerte inmigración. Se trata de conseguir una nacionalidad más satisfactoria que la que les ofrece su nación de origen. Este tipo de enlaces no buscan la felicidad que consiente el sagrado vínculo, sino unos papeles que hagan variar su situación. Según los sociólogos que se interesan por el fenómeno, estas clases de matrimonios vienen a salirles a las personas interesadas por unos 6.000 euros, sin IVA. Las uniones de conveniencia están alarmando a la Unión Europea, que recomienda frenarlas. No será fácil. ¿Quién puede impedir que dos seres humanos de distinto sexo y de distinta nacionalidad se entreguen mutuamente dos anillos con una fecha por dentro? El hecho de que uno de ellos entregue, además, un cheque, no altera nada. Por otra parte, algunas estadísticas demuestran que los matrimonios de conveniencia salen mejor que los de amor. Lo que conviene sigue conviniendo y en cambio cuando el amor se evapora nadie sabe -ni siquiera el dulce y fragante Gustavo Adolfo- dónde se ha podido ir. Todo es legal en estos emparejamientos. Se casan mediante los servicios de una agencia y luego allá ellos. Que se las agencien como puedan y que no le den la lata el uno al otro, como suele ser preceptivo en los matrimonios convencionales. Muchas personas partidarias del casamiento dicen que casarse depara muchas ventajas y que lo único malo que tiene es la convivencia. Llegar al acuerdo de no tener que amarse ni respetarse, ni estar el uno junto al otro, así en la salud como en la enfermedad, no puede atraer ningún mal. Por si fuera poco, evita cualquier infidelidad, al no hacer necesario que la pesada cruz matrimonial haya que llevarla entre tres.