EN POCAS PALABRAS
Incertidumbres
LA DESAPARICIÓN de Arafat abre un abanico de incertidumbres. Hay quien prefiere ver el vaso medio lleno y otros, no pocos, que lo ven medio vacío. De momento, se genera un gravísimo problema sucesorio. Su superioridad moral mantuvo semioculto el hecho incuestionable de la gran división de la «familia palestina» en facciones compartimentadas e irreconciliables, unas partidarias de la negociación política con Israel, otras abocadas a la violencia ciega contra el sionismo. Es muy importante que los palestinos se percaten de la oportunidad histórica que se abre ante ellos y que consigan designar a unos representantes -una dirección unipersonal o colegiada- capaz de actuar como auténticos interlocutores de la causa palestina en su conjunto. Ojalá se consiga.