SOMOS LEGIÓN
Ciertamente perturbador
EN ESTE proceso de desespañización que nos invade, el deporte está jugando un papel realmente perturbador. Los últimos y memorables triunfos de los deportistas españoles -anteayer nos coronamos como reyes absolutos del fútbol-sala y ayer, gracias a dos mallorquines, nos trajimos para casa la ensaladera, símbolo más prestigioso del tenis mundial-, unidos a ese fenómeno de la cosa global, lanza al mundo entero el mensaje de un país unido, organizado, capaz de trabajar en equipo, orgulloso de sí mismo. Sólo aquí dentro sabemos que eso es un puro espejismo. Lo nuestro, lo que realmente nos gusta, es hurgar en nuestras enormes diferencias (separados como estamos por cuarto y mitad de fonética y unas decenas de kilómetros); lo que nos pone de verdad es invertir horas y más horas en el negocio estéril de intentar solucionar supuestos «conflictos» que no pasan de sustentarse en intereses muchas veces bastardos, en perseverar en el supuestamente complejo encaje de los unos con los otros cuando, pese a que periódicamente nos toca atizarnos de lo lindo, llevamos la tira mestizados hasta la bulería. Los fulgurantes éxitos del deporte patrio, unidos a la liga española de fútbol en la que el Barça reina en la clasificación, resultan sin duda, desconcertantes para los roviras y cía que no saben si alegrarse o llorar de rabia al subir la bandera rojigualda a lo más alto del mástil. Ciertamente es complejo y doloroso vivir en esta esquizofrenia. Menos mal que todo se queda en casa y los de fuera, mayormente, siguen convencidos de que estamos encantados de habernos conocido.